Liturgia das Horas
Ofício das Leituras
Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.
Textos próprios do dia em castelhano
O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.
Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.
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Sexta-feira da 6ª Semana do Tempo Comum
Qualquer hora do dia
Ofício das Leituras
Sexta-feira da 6ª Semana do Tempo Comum · Tempo Comum
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Ofício das Leituras — Sexta-feira da 6ª Semana do Tempo Comum
Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: verde · Semana 1 do Saltério · Ciclo C
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Invocação inicial
V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.
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Hino
castelhanoPor el dolor creyente que brota del pecado; por haberte querido de todo corazón; por haberte, Dios mío, tantas veces negado, tantas veces pedido, de rodillas, perdón. Por haberte perdido, por haberte encontrado. Porque es como un desierto nevado mi oración; porque es como la hiedra sobre un árbol cortado el recuerdo que brota cargado de ilusión. Porque es como la hiedra, déjame que te abrace, primero amargamente, lleno de flor después, y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace, y que mi vieja sombra se derrame a tus pies. ¡Porque es como la rama donde la savia nace, mi corazón, Dios mío, sueña que tú lo ves! Amén. $O bien:$ El dolor extendido por tu cuerpo, sometida tu alma como un lago, vas a morir y mueres por nosotros ante el Padre que acepta perdonándonos. Cristo, gracias aún, gracias, que aún duele tu agonía en el mundo, en tus hermanos. Que hay hambre, ese resumen de injusticias; que hay hombre en el que estás crucificado. Gracias por tu palabra que está viva, y aquí la van diciendo nuestros labios; gracias porque eres Dios y hablas a Dios de nuestras soledades, nuestros bandos. Que no existan verdugos, que no insistan; rezas hoy con nosotros que rezamos. Porque existen las víctimas, el llanto. Amén.
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Salmodia — Salmo 37-I: Oración de un pecador en peligro de muerte
castelhanoSalmo 37-I: Oración de un pecador en peligro de muerte
_Señor, no me castigues con cólera._
Señor, no me corrijas con ira, no me castigues con cólera; tus flechas se me han clavado, tu mano pesa sobre mí; no hay parte ilesa en mi carne a causa de tu furor, no tienen descanso mis huesos a causa de mis pecados; mis culpas sobrepasan mi cabeza, son un peso superior a mis fuerzas. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Salmodia — Salmo 37-II
castelhanoSalmo 37-II
_Señor, todas mis ansias están en tu presencia._
Mis llagas están podridas y supuran por causa de mi insensatez; voy encorvado y encogido, todo el día camino sombrío. Tengo las espaldas ardiendo, no hay parte ilesa en mi carne; estoy agotado, deshecho del todo; rujo con más fuerza que un león. Señor mío, todas mis ansias están en tu presencia, no se te ocultan mis gemidos; siento palpitar mi corazón, me abandonan las fuerzas, y me falta hasta la luz de los ojos. Mis amigos y compañeros se alejan de mí, mis parientes se quedan a distancia; me tienden lazos los que atentan contra mí, los que desean mi daño me amenazan de muerte, todo el día murmuran traiciones. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Salmodia — Salmo 37-III
castelhanoSalmo 37-III
_Yo te confieso mi culpa, no me abandones, Señor, Dios mío._
Pero yo, como un sordo, no oigo; como un mudo, no abro la boca; soy como uno que no oye y no puede replicar. En ti, Señor, espero, y tú me escucharás, Señor, Dios mío; esto pido: que no se alegren por mi causa, que, cuando resbale mi pie, no canten triunfo. Porque yo estoy a punto de caer, y mi pena no se aparta de mí: yo confieso mi culpa, me aflige mi pecado. Mis enemigos mortales son poderosos, son muchos los que me aborrecen sin razón, los que me pagan males por bienes, los que me atacan cuando procuro el bien. No me abandones, Señor; Dios mío, no te quedes lejos; ven aprisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Primeira leitura
castelhanoDel libro de los Proverbios $Prov 15, 8-9.16-17.25-26.29.33; 16, 1-9; 17, 5 $
El Señor aborrece el sacrificio del malvado, la oración de los rectos alcanza su favor. El Señor aborrece la conducta del malvado y ama al que busca la justicia. Más vale poco con temor de Dios que grandes tesoros con sobresalto. Más vale plato de verdura con amor que buey cebado con rencor. El Señor arranca la casa del soberbio y planta los linderos de la viuda. El Señor aborrece los malos pensamientos y le gustan las palabras limpias. El Señor está lejos de los malvados y escucha la oración de los honrados. El temor del Señor es escuela de sabiduría, delante de la gloria va la humildad. El hombre medita en su corazón, pero Dios le pone la respuesta en los labios. El hombre piensa que su conducta es limpia, pero es Dios quien pesa los corazones. Encomienda a Dios tus tareas, y te saldrán bien tus planes. El Señor da a cada cosa su destino: al malvado el día funesto. El Señor aborrece al arrogante, tarde o temprano no quedará impune. Bondad y verdad reparan la culpa, el temor de Dios aparta del mal. Cuando Dios aprueba la conducta de un hombre, lo reconcilia con sus enemigos. Más vale poco con justicia que muchas ganancias injustas. El hombre planea su camino, el Señor dirige sus pasos. Quien se burla del pobre afrenta a su Hacedor, quien se alegra de su desgracia no quedará impune.
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Leitura patrística
castelhanoSan Agustín de Hipona $De los Tratados sobre la primera carta de san Juan (Tratado 4: PL 35, 2008-2009) $
¿Qué es lo que se nos ha prometido? Seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. La lengua ha expresado lo que ha podido; lo restante ha de ser meditado en el corazón. En comparación de aquel que es, ¿qué pudo decir el mismo Juan? ¿Y qué podremos decir nosotros, que tan lejos estamos de igualar sus méritos? Volvamos, pues, a aquella unción de Cristo, a aquella unción que nos enseña desde dentro lo que nosotros no podemos expresar, y, ya que por ahora os es imposible la visión, sea vuestra tarea el deseo. Toda la vida del buen cristiano es un santo deseo. Lo que deseas no lo ves todavía, mas por tu deseo te haces capaz de ser saciado cuando llegue el momento de la visión. Supón que quieres llenar una bolsa, y que conoces la abundancia de lo que van a darte; entonces tenderás la bolsa, el saco, el odre o lo que sea; sabes cuán grande es lo que has de meter dentro y ves que la bolsa es estrecha, y por esto ensanchas la boca de la bolsa para aumentar su capacidad. Así Dios, difiriendo su promesa, ensancha el deseo; con el deseo, ensancha el alma y, ensanchándola, la hace capaz de sus dones. Deseemos, pues, hermanos, ya que hemos de ser colmados. Ved de qué manera Pablo ensancha su deseo, para hacerse capaz de recibir lo que ha de venir. Dice, en efecto: No quiero decir con esto que tenga ya conseguido el premio o que sea ya perfecto; yo, hermanos, no considero haber ganado todavía el premio. ¿Qué haces, pues, en esta vida, si aún no has conseguido el premio? Sólo una cosa busco: olvidando lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que veo por delante, voy corriendo hacia la meta para conseguir el premio de la asamblea celestial. Afirma de sí mismo que está lanzado hacia lo que ve por delante y que va corriendo hacia la meta final. Es porque se sentía demasiado pequeño para captar aquello que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre. Tal es nuestra vida: ejercitarnos en el deseo. Ahora bien, este santo deseo está en proporción directa de nuestro desasimiento de los deseos que suscita el amor del mundo. Ya hemos dicho en otra parte que un recipiente, para ser llenado, tiene que estar vacío. Derrama, pues, de ti el mal, ya que has de ser llenado del bien. Imagínate que Dios quiere llenarte de miel; si estás lleno de vinagre, ¿dónde pondrás la miel? Hay que vaciar primero el recipiente, hay que limpiarlo y lavarlo, aunque cueste fatiga, aunque haya que frotarlo, para que sea capaz de recibir algo. Y así como decimos miel, podríamos decir oro o vino; lo que pretendemos es significar algo inefable: Dios. Y cuando decimos «Dios», ¿qué es lo que decimos? Esta sola sílaba es todo lo que esperamos. Todo lo que podamos decir está, por tanto, muy por debajo de esa realidad; ensanchemos, pues, nuestro corazón, para que, cuando venga, nos llene, ya que seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
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Responsórios
castelhano$℣. $Mis ojos se consumen aguardando tu salvación. $℟. $Y tu promesa de justicia. $℣. $No olvides al Señor que te sacó de Egipto. Al Señor, tu Dios, temerás, a él solo servirás. $℟. $El temor del Señor es escuela de sabiduría, delante de la gloria va la humildad. $℟. $Al Señor, tu Dios, temerás, a él solo servirás. $℣. $Sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón. $℟. $Encomienda tu camino al Señor, confía en él. $℟. $Y él te dará lo que pide tu corazón.
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Súplicas
V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.
- 11
Oração
castelhanoOração final própria do ofício
Oh Dios, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
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Bênção
Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.
Como rezar as Horas
- Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
- Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
- Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
- Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
- Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
- Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.