Liturgia das Horas
Ofício das Leituras
Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.
Textos próprios do dia em castelhano
O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.
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Qualquer hora do dia
Ofício das Leituras
Santos Timóteo e Tito, bispos · Tempo Comum
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Ofício das Leituras — Santos Timóteo e Tito, bispos
Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: branco · Semana 2 do Saltério · Ciclo C
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Invocação inicial
V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.
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Hino
castelhanoPuerta de Dios en el redil humano fue Cristo el buen Pastor que al mundo vino; glorioso va delante del rebaño, guiando su marchar por buen camino. Madero de la cruz es su cayado, su voz es la verdad que a todos llama, su amor es el del Padre, que le ha dado Espíritu de Dios que a todos ama. Pastores del Señor son sus ungidos, nuevos cristos de Dios, son enviados a los pueblos del mundo redimidos; del único Pastor siervos amados. La cruz de su Señor es su cayado, la voz de su verdad es su llamada, los pastos de su amor, fecundo prado, son vida del Señor que nos es dada. Amén.
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Salmodia — Salmo 68, 2-22. 30-37-I: Me devora el celo de tu templo
castelhanoSalmo 68, 2-22. 30-37-I: Me devora el celo de tu templo
_Estoy agotado de gritar y de tanto aguardar a mi Dios._
Dios mío, sálvame, que me llega el agua al cuello: me estoy hundiendo en un cieno profundo y no puedo hacer pie; he entrado en la hondura del agua, me arrastra la corriente. Estoy agotado de gritar, tengo ronca la garganta; se me nublan los ojos de tanto aguardar a mi Dios. Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin razón; más duros que mis huesos, los que me atacan injustamente. ¿Es que voy a devolver lo que no he robado? Dios mío, tú conoces mi ignorancia, no se te ocultan mis delitos. Que por mi causa no queden defraudados los que esperan en ti, Señor de los ejércitos. Que por mi causa no se avergüencen los que te buscan, Dios de Israel. Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. Cuando me aflijo con ayunos, se burlan de mí; cuando me visto de saco, se ríen de mí; sentados a la puerta cuchichean, mientras beben vino me sacan coplas. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Salmodia — Salmo 68, 2-22. 30-37-II
castelhanoSalmo 68, 2-22. 30-37-II
_En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre._
Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude: arráncame del cieno, que no me hunda; líbrame de los que me aborrecen, y de las aguas sin fondo. Que no me arrastre la corriente, que no me trague el torbellino, que no se cierre la poza sobre mí. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí; no escondas tu rostro a tu siervo: estoy en peligro, respóndeme enseguida. Acércate a mí, rescátame, líbrame de mis enemigos: estás viendo mi afrenta, mi vergüenza y mi deshonra; a tu vista están los que me acosan. La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. Espero compasión, y no la hay; consoladores, y no los encuentro. En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Salmodia — Salmo 68, 2-22. 30-37-III
castelhanoSalmo 68, 2-22. 30-37-III
_Buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón._
Yo soy un pobre malherido; Dios mío, tu salvación me levante. Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias; le agradará a Dios más que un toro, más que un novillo con cuernos y pezuñas. Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas. El Señor salvará a Sion, reconstruirá las ciudades de Judá, y las habitarán en posesión. La estirpe de sus siervos la heredará, los que aman su nombre vivirán en ella. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Primeira leitura
castelhanoDel libro del Deuteronomio $Dt 29, 1-5.9-28 $
En aquellos días, Moisés convocó a todo Israel y les dijo: «Vosotros sois testigos de todo lo que el Señor hizo en Egipto contra el Faraón, sus ministros y todo su país: aquellas grandes pruebas que vieron vuestros ojos, aquellos grandes signos y prodigios; pero el Señor no os ha dado inteligencia para entender, ni ojos para ver, ni oídos para escuchar, hasta hoy: "Yo os he hecho caminar cuarenta años por el desierto; no se os gastaron los vestidos que llevabais ni se os gastaron las sandalias de los pies; no comisteis pan ni bebisteis vino ni licor; para que reconozcáis que yo, el Señor, soy vuestro Dios." Vosotros os habéis colocado hoy en presencia del Señor, vuestro Dios -vuestros jefes de tribu, concejales y magistrados, y todos los hombres de Israel; vuestros niños y mujeres, y los emigrantes que están en el campamento (tus aguadores y leñadores)-, para entrar en alianza con el Señor, tu Dios, y aceptar el pacto que el Señor, tu Dios, concluye contigo hoy; en virtud de él, te constituye pueblo suyo, y él será tu Dios, como te dijo y como había jurado a tus padres, a Abrahán, Isaac y Jacob. No sólo con vosotros concluyo esta alianza y este pacto; lo concluyo con el que está hoy aquí con nosotros, en presencia del Señor, y con el que hoy no está aquí con nosotros. Vosotros sabéis que habitamos en Egipto y que cruzamos por medio de todos aquellos pueblos, vimos sus ídolos monstruosos, de piedra y leño, de plata y oro. Que no haya nadie entre vosotros, hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy del Señor, vuestro Dios, yendo a dar culto a los dioses de estos pueblos; que no arraiguen en vosotros plantas amargas y venenosas, alguien que al escuchar los términos de este pacto se felicite diciendo por dentro: "Tendré paz, aunque siga en mi obstinación", pues la riada se llevará secano y regadío, porque el Señor no está dispuesto a perdonarlo; su ira y su celo se encenderán contra ese hombre, se asentará sobre él la maldición de este código, y el Señor borrará su nombre bajo el cielo; el Señor lo apartará, para su perdición, de todas las tribus de Israel, según las maldiciones que sancionan la alianza, escritas en este código. Las generaciones venideras, los hijos que os sucedan y los extranjeros que vengan de lejanas tierras, cuando vean las plagas de esta tierra, las enfermedades con que las castigará el Señor -azufre y sal, tierra calcinada, donde no se siembra, ni brota ni crece la hierba, catástrofe como la de Sodoma y Gomorra, Adamá y Seboín, arrasadas por la ira y la cólera del Señor-, todos esos pueblos se preguntarán: "¿Por qué trató el Señor así a esta tierra? ¿Qué significa esta cólera terrible?" Y les responderán: "Porque abandonaron la alianza del Señor, Dios de sus padres, el pacto que hizo con ellos al sacarlos de Egipto; porque fueron a dar culto a dioses extranjeros, postrándose ante ellos -dioses que no conocían, dioses que no les había asignado-; por eso, la ira del Señor se encendió contra esta tierra, haciendo recaer sobre ella todas las maldiciones escritas en este código; por eso, el Señor los arrancó de su suelo con ira, furor e indignación, y los arrojó a una tierra extraña, como sucede hoy." Lo oculto es del Señor, nuestro Dios, lo revelado es nuestro y de nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todos los artículos de esta ley.»
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Leitura patrística
castelhanoSan Juan Fisher $Del comentario sobre los salmos. (Salmo 101: Opera omnia, edición 1597, pp. 1588-1589) $
Primero, Dios liberó al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, con grandes portentos y prodigios; los hizo pasar el mar Rojo a pie enjuto; en el desierto, los alimentó con manjar llovido del cielo, el maná y las codornices; cuando padecían sed, hizo salir de la piedra durísima un perenne manantial de agua; les concedió la victoria sobre todos los que guerreaban contra ellos; por un tiempo, detuvo de su curso natural las aguas del Jordán; les repartió por suertes la tierra prometida, según sus tribus y familias. Pero aquellos hombres ingratos, olvidándose del amor y munificencia con que les había otorgado tales cosas, abandonaron el culto del Dios verdadero y se entregaron, una y otra vez, al crimen abominable de la idolatría. Después, también a nosotros, que, “cuando éramos gentiles, nos sentíamos arrebatados hacia los ídolos mudos, siguiendo el ímpetu que nos venía”, Dios nos arrancó del olivo silvestre de la gentilidad, al que pertenecíamos por naturaleza, nos injertó en el verdadero olivo del pueblo judío, desgajando para ello algunas de sus ramas naturales, y nos hizo partícipes de la raíz de su gracia y de la rica sustancia del olivo. Finalmente, “no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros como oblación y víctima de suave olor, para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado”. Todo ello, más que argumentos, son signos evidentes del inmenso amor y bondad de Dios para con nosotros; y, sin embargo, nosotros, sumamente ingratos, más aún, traspasando todos los límites de la ingratitud, no tenemos en cuenta su amor ni reconocemos la magnitud de sus beneficios, sino que menospreciamos y tenemos casi en nada al autor y dador de tan grandes bienes; ni tan siquiera la extraordinaria misericordia de que usa continuamente con los pecadores nos mueve a ordenar nuestra vida y conducta conforme a sus mandamientos. Ciertamente, es digno todo ello de que sea escrito para las generaciones futuras, para memoria perpetua, a fin de que todos los que en el futuro han de llamarse cristianos reconozcan la inmensa benignidad de Dios para con nosotros y no dejen nunca de cantar sus alabanzas.
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Responsórios
castelhano$℣. $El Señor nos instruirá en sus caminos. $℟. $Y marcharemos por sus sendas. $℣. $Cristo se hizo por nosotros un maldito, para que la bendición de Abrahán alcanzase a los gentiles, para que por la fe recibiéramos el Espíritu prometido. $℟. $Dios nos sacó de Egipto y nos libró de la esclavitud. $℟. $Para que por la fe recibiéramos el Espíritu prometido. $℟. $Tú, hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna. $℣. $Habla de lo que es conforme a la sana doctrina. $℟. $Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna.
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Súplicas
V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.
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Oração
castelhanoOração final própria do ofício
Oh Dios, que hiciste brillar con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que, después de vivir en este mundo en justicia y santidad, merezcamos llegar al reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
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Bênção
Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.
Como rezar as Horas
- Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
- Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
- Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
- Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
- Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
- Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.