Domingo, 4 de outubro de 2026
Caminho de FéOração · Liturgia · Palavra
Data de referência: 2026-10-04

Liturgia das Horas

Ofício das Leituras

Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.

Textos próprios do dia em castelhano

O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.

Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.

Para ler em português agora, cada seção castelhana tem o botão “Traduzir para português (Brasil)”. É tradução automática, feita por máquina, e pode conter imprecisões — por isso o original permanece na tela e o aviso acompanha a tradução.

QuaresmaSemana 1 do saltérioAno B20/02/2027

Sábado da 2ª Semana da Quaresma

Qualquer hora do dia

Ofício das Leituras

Sábado da 2ª Semana da Quaresma · Quaresma

  1. 1

    Ofício das Leituras — Sábado da 2ª Semana da Quaresma

    Tempo litúrgico: Quaresma · Cor: roxo · Semana 1 do Saltério · Ciclo B

  2. 2

    Invocação inicial

    V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.

  3. 3

    Hino

    castelhano

    Dame tu mano, María, la de las tocas moradas; clávame tus siete espadas en esta carne baldía. Quiero ir contigo en la impía tarde negra y amarilla. Aquí, en mi torpe mejilla, quiero ver si se retrata esa lividez de plata, esa lágrima que brilla. Déjame que te restañe ese llanto cristalino y a la vera del camino permite que te acompañe. Deja que en lágrimas bañe la orla negra de tu manto a los pies del árbol santo, donde tu fruto se mustia. Capitana de la angustia: no quiero que sufras tanto. Qué lejos, Madre, la cuna y tus gozos de Belén: "No, mi Niño, no. No hay quien de mis brazos te desuna." Y rayos tibios de luna, entre las pajas de miel, le acariciaban la piel sin despertarle. ¡Qué larga es la distancia y qué amarga de Jesús muerto a Emmanuel! Amén.

  4. 4

    Salmodia — Salmo 104-I: El Señor es fiel a sus promesas

    castelhano

    Salmo 104-I: El Señor es fiel a sus promesas

    _Cantad al Señor y meditad sus maravillas._

    Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas, gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad contínuamente su rostro. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, Él gobierna toda la tierra. Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac, confirmado como ley para Jacob, como alianza eterna para Israel: "A ti te daré el país cananeo, como lote de vuestra heredad." Cuando eran unos pocos mortales, contados, y forasteros en el país, cuando erraban de pueblo en pueblo, de un reino a otra nación, a nadie permitió que los molestase, y por ellos castigó a reyes: "No toquéis a mis ungidos, no hagáis mal a mis profetas." Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  5. 5

    Salmodia — Salmo 104-II

    castelhano

    Salmo 104-II

    _No abandonó al justo vendido, sino que lo libró de sus calumniadores._

    Llamó al hambre sobre aquella tierra: cortando el sustento de pan; por delante había enviado a un hombre, a José, vendido como esclavo; le trabaron los pies con grillos, le metieron el cuello en la argolla, hasta que se cumplió su predicción, y la palabra del Señor lo acreditó. El rey lo mandó desatar, el Señor de pueblos le abrió la prisión, lo nombró administrador de su casa, señor de todas sus posesiones, para que a su gusto instruyera a los príncipes y enseñase sabiduría a los ancianos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  6. 6

    Salmodia — Salmo 104-III

    castelhano

    Salmo 104-III

    _Se acordó el Señor de su palabra y sacó a su pueblo con alegría._

    Entonces Israel entró en Egipto, Jacob se hospedó en la tierra de Cam. Dios hizo a su pueblo muy fecundo, más poderoso que sus enemigos. A éstos les cambió el corazón para que odiasen a su pueblo, y usaran malas artes con sus siervos. Pero envió a Moisés, su siervo, y a Aarón, su escogido, que hicieron contra ellos sus signos, prodigios en la tierra de Cam. Envió la oscuridad, y oscureció, pero ellos resistieron a sus palabras; convirtió sus aguas en sangre, y dio muerte a sus peces; su tierra pululaba de ranas, hasta en la alcoba del rey. Ordenó que vinieran tábanos y mosquitos por todo el territorio; les dio en vez de lluvia granizo, llamas de fuego por su tierra; e hirió higueras y viñas, tronchó los árboles del país. Ordenó que viniera la langosta, saltamontes innumerables, que roían la hierba de su tierra, y devoraron los frutos de sus campos. Hirió de muerte a los primogénitos del país, primicias de su virilidad. Sacó a su pueblo cargado de oro y plata, entre sus tribus nadie tropezaba; los Egipcios se alegraban de su marcha, porque los había sobrecogido el terror. Tendió una nube que los cubriese, y un fuego que los alumbrase de noche. Lo pidieron, y envió codornices, los sació con pan del cielo; hendió la peña, y brotaron las aguas, que corrieron en ríos por el desierto. Porque se acordaba de la palabra sagrada, que había dado a su siervo Abrahán, sacó a su pueblo con alegría, a sus escogidos con gritos de triunfo. Les asignó las tierras de los gentiles, y poseyeron las haciendas de las naciones: para que guarden sus decretos, y cumplan su ley. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  7. 7

    Primeira leitura

    castelhano

    Del libro del Éxodo $Ex 12, 37-49; 13, 11-16 $

    En aquellos días, los israelitas marcharon de Ramsés hacia Sucot: eran seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños; y les seguía una multitud inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado. Cocieron la masa que habían sacado de Egipto, haciendo hogazas de pan ázimo, pues no había fermentado, porque los egipcios los echaban y no los dejaban detenerse; y tampoco se llevaron provisiones. La estancia de los israelitas en Egipto duró cuatrocientos treinta años. Cumplidos los cuatrocientos treinta años, el mismo día, salieron de Egipto las legiones del Señor. Noche en que veló el Señor para sacarlos de Egipto: noche de vela para los israelitas por todas las generaciones. El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Éste es el rito de la Pascua: Ningún extranjero la comerá. Los esclavos que te hayas comprado, circuncídalos, y sólo entonces podrán comerla. Ni el criado ni el jornalero la comerán. La Pascua se ha de comer en una sola casa: no sacarás fuera nada de la carne y no le romperéis ningún hueso. La comunidad entera de Israel la celebrará. Y, si algún forastero que vive contigo quiere celebrar la Pascua del Señor, hará circuncidar a todos los varones de su casa, y sólo entonces podrá tomar parte en ella: será como un indígena. Pero ningún incircunciso la comerá. La misma ley vale para el indígena y para el forastero que vive con vosotros.» Y Moisés dijo al pueblo: «Cuando el Señor te introduzca en la tierra de los cananeos, como juró a ti y a tus padres, y te la haya entregado, dedicarás al Señor todos los primogénitos: El primer parto de tus animales, si es macho, pertenece al Señor. La primera cría de asno la rescatarás con un cordero; si no la rescatas, la desnucarás. Pero los primogénitos de los hombres los rescatarás siempre. Y cuando mañana tu hijo te pregunte: "¿Qué significa esto?" Le responderás: "Con mano fuerte nos sacó el Señor de Egipto, de la esclavitud. El Faraón se había obstinado en no dejarnos salir; entonces el Señor dio muerte a todos los primogénitos de Egipto, lo mismo de hombres que de animales. Por eso yo sacrifico al Señor todo primogénito macho de los animales. Pero los primogénitos de los hombres los rescato." Será para ti como señal sobre el brazo y signo en la frente de que con mano fuerte te sacó el Señor de Egipto.»

  8. 8

    Leitura patrística

    castelhano

    Concilio Vaticano II $Gaudium et Spes 9-10 $

    El mundo moderno aparece a la vez poderoso y débil, capaz de lo mejor y de lo peor, pues tiene abierto el camino para optar entre la libertad o la esclavitud, entre el progreso o el retroceso, entre la fraternidad o el odio. El hombre sabe muy bien que está en su mano el dirigir correctamente las fuerzas que él ha desencadenado y que pueden aplastarlo o salvarlo. Por ello se interroga a sí mismo. En realidad, los desequilibrios que fatigan al mundo moderno están conectados con ese otro desequilibrio fundamental que hunde su raíces en el corazón humano. Son muchos los elementos que se combaten en el propio interior del hombre. A fuerza de criatura, el hombre experimenta múltiples limitaciones; se siente, sin embargo, ilimitado en sus deseos y llamado a una vida superior. Atraído por muchas solicitaciones, tiene que elegir y que renunciar. Más aún, como débil y pecador, no es raro que haga lo que no quiere y deje de hacer lo que querría llevar a cabo. Por ello siente en sí mismo la división, que tantas y tan graves discordias provoca en la sociedad. Son muchísimos lo que, tarados en su vida por el materialismo práctico, no quieren saber nada de la clara percepción de este dramático estado, o bien, oprimidos por la miseria, no tienen tiempo para ponerse a considerarlo. Muchos piensan hallar su descanso en una interpretación de la realidad, propuesta de múltiples maneras. Otros esperan del solo esfuerzo humano la verdadera y plena liberación de la humanidad y abrigan el convencimiento de que el futuro reino del hombre sobre la tierra saciará plenamente todos sus deseos. Y no faltan, por otra parte, quienes, desesperando de poder dar a la vida un sentido exacto, alaban la audacia de quienes piensan que la existencia carece de toda significación propia y se esfuerzan por darle un sentido puramente subjetivo. Sin embargo, ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones fundamentales: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos, subsisten todavía? ¿Qué valor tienen las victorias logradas a tan caro precio? ¿Qué puede dar el hombre a la sociedad? ¿Qué puede esperar de ella? ¿Qué hay después de esta vida temporal? Cree la Iglesia que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre su luz y su fuerza por el Espíritu Santo, a fin de que pueda responder a su máxima vocación, y que no ha sido dado bajo el cielo a la humanidad otro nombre en el que haya de encontrar la salvación. Igualmente cree que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se hallan en su Señor y Maestro. Afirma, además, la Iglesia, que bajo la superficie de lo cambiante hay muchas cosas permanentes, que tienen su último fundamento en Cristo, quien existe ayer, hoy y para siempre.

  9. 9

    Responsórios

    castelhano

    $℣. $El que realiza la verdad se acerca a la luz. $℟. $Para que se vean sus obras. $℟. $Los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor. De acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor.» $℣. $Ofrecieron por él al Señor un par de tórtolas o dos pichones. $℟. $De acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor.» $℟. $¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado. Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo. $℣. $El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan. $℟. $Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo.

  10. 10

    Súplicas

    V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.

  11. 11

    Evangelho do dia (para meditação)

    Mt 5, 43-48

    Naquele tempo, disse Jesus aos seus discípulos: 43“Vós ouvistes o que foi dito: ‘Amarás o teu próximo e odiarás o teu inimigo!’ 44Eu, porém, vos digo: Amai os vossos inimigos e rezai por aqueles que vos perseguem! 45Assim, vos tornareis filhos do vosso Pai que está nos céus, porque ele faz nascer o sol sobre maus e bons, e faz cair a chuva sobre justos e injustos. 46Porque, se amais somente aqueles que vos amam, que recompensa tereis? Os cobradores de impostos não fazem a mesma coisa? 47E se saudais somente os vossos irmãos, o que fazeis de extraordinário? Os pagãos não fazem a mesma coisa? 48Portanto, sede perfeitos como o vosso Pai celeste é perfeito”.

  12. 12

    Oração

    castelhano

    Oração final própria do ofício

    Dios, Padre eterno, vuelve hacia ti nuestros corazones, para que, consagrados a tu servicio, no busquemos sino a ti, lo único necesario, y nos entreguemos a la práctica de las obras de misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

  13. 13

    Bênção

    Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.

Fonte dos textos próprios do dia: breviarium (textos próprios em castelhano) · status: textos próprios obtidos agora

“Sete vezes por dia eu vos louvo” (Sl 119,164)

Como rezar as Horas

  • Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
  • Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
  • Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
  • Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
  • Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
  • Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.