Caminho de FéOração · Liturgia · Palavra
Data de referência: 2026-10-03

Liturgia das Horas

Ofício das Leituras

Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.

Textos próprios do dia em castelhano

O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.

Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.

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AdventoSemana 3 do saltérioAno B24/12/2026

24 de dezembro — preparação imediata para o Natal

Qualquer hora do dia

Ofício das Leituras

24 de dezembro — preparação imediata para o Natal · Advento

  1. 1

    Ofício das Leituras — 24 de dezembro — preparação imediata para o Natal

    Tempo litúrgico: Advento · Cor: roxo · Semana 3 do Saltério · Ciclo B

  2. 2

    Invocação inicial

    V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.

  3. 3

    Hino

    castelhano

    La pena que la tierra soportaba, a causa del pecado, se ha trocado en canto que brota jubiloso, en labios de María pronunciado. El sí de las promesas ha llegado, la alianza se cumple, poderosa, el Verbo eterno de los cielos con nuestra débil carne se desposa. Misterio que sólo la fe alcanza, María es nuevo templo de la gloria, rocío matinal, nube que pasa, luz nueva en presencia misteriosa. A Dios sea la gloria eternamente, y al Hijo suyo amado, Jesucristo, que quiso nacer para nosotros y darnos su Espíritu divino. Amén. $O bien:$ ¡Cielos, lloved vuestra justicia! ¡Ábrete, tierra! ¡Haz germinar al Salvador! Oh Señor, Pastor de la casa de Israel, que conduces a tu pueblo, ven a rescatarnos por el poder de tu brazo. Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador! Oh Sabiduría, salida de la boca del Padre, anunciada por profetas, ven a enseñarnos el camino de la salvación. Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador! Oh Hijo de David, estandarte de los pueblos y los reyes, a quien clama el mundo entero, ven a libertarnos, Señor, no tardes ya. Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador! Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, tú que reinas sobre el mundo, ven a libertar a los que en tinieblas te esperan. Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador! Oh Sol naciente, esplendor de la luz eterna y sol de justicia, ven a iluminar a los que yacen en sombras de muerte. Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador! Oh Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia, tú que unes a los pueblos, ven a libertar a los hombres que has creado. Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador! Oh Emmanuel, nuestro rey, salvador de las naciones, esperanza de los pueblos, ven a libertarnos, Señor, no tardes ya. Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador! Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo Como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

  4. 4

    Salmodia — Salmo 101-I: Deseos y súplicas de un desterrado

    castelhano

    Salmo 101-I: Deseos y súplicas de un desterrado

    _Mi grito, Señor, llegue hasta ti; no me escondas tu rostro._

    Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame enseguida. Que mis días se desvanecen como humo, mis huesos queman como brasas; mi corazón está agostado como hierba, me olvido de comer mi pan; con la violencia de mis quejidos, se me pega la piel a los huesos. Estoy como lechuza en la estepa, como búho entre ruinas; estoy desvelado, gimiendo, como pájaro sin pareja en el tejado. Mis enemigos me insultan sin descanso; furiosos contra mí, me maldicen. En vez de pan, como ceniza, mezclo mi bebida con llanto, por tu cólera y tu indignación, porque me alzaste en vilo y me tiraste; mis días son una sombra que se alarga, me voy secando como la hierba. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  5. 5

    Salmodia — Salmo 101-II

    castelhano

    Salmo 101-II

    _Escucha, Señor, las súplicas de los indefensos._

    Tú, en cambio, permaneces para siempre, y tu nombre de generación en generación. Levántate y ten misericordia de Sion, que ya es hora y tiempo de misericordia. Tus siervos aman sus piedras, se compadecen de sus ruinas, los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sion, y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones, quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte. Para anunciar en Sion el nombre del Señor, y su alabanza en Jerusalén, cuando se reúnan unánimes los pueblos y los reyes para dar culto al Señor. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  6. 6

    Salmodia — Salmo 101-III

    castelhano

    Salmo 101-III

    _Tú, Señor, cimentaste la tierra, y el cielo es obra de tus manos._

    Él agotó mis fuerzas en el camino, acortó mis días; y yo dije: "Dios mío, no me arrebates en la mitad de mis días." Tus años duran por todas las generaciones: al principio cimentaste la tierra, y el cielo es obra de tus manos. Ellos perecerán, tú permaneces, se gastarán como la ropa, serán como un vestido que se muda. Tú, en cambio, eres siempre el mismo, tus años no se acabarán. Los hijos de tus siervos vivirán seguros, su linaje durará en tu presencia. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  7. 7

    Primeira leitura

    castelhano

    Del libro del profeta Isaías $Is 51, 17—52, 2.7-10 $

    ¡Espabílate, espabílate, ponte en pie, Jerusalén!, que bebiste de la mano del Señor la copa de su ira, y apuraste hasta el fondo el cuenco del vértigo. Entre los hijos que engendró, no hay quien la guíe; entre los hijos que crió, no hay quien la lleve de la mano. Esos dos males te han sucedido, ¿quién te compadece? Ruina y destrucción, hambre y espada, ¿quién te consuela? Tus hijos yacen desfallecidos en las encrucijadas, como antílope en la red, repletos de la ira del Señor, de la amenaza de tu Dios. Por tanto, escúchalo, desgraciada; borracha, y no de vino. Así dice el Señor, tu Dios, defensor de su pueblo: «Mira, yo quito de tu mano la copa del vértigo, no volverás a beber del cuenco de mi ira; lo pondré en las manos de tus verdugos, que decían a tu cuello: Dóblate, que pasemos encima; y presentaste la espalda como suelo, como calzada para los transeúntes». ¡Despierta, despierta, vístete de tu fuerza, Sion, vístete el traje de gala, Jerusalén, santa ciudad!, porque no volverán a entrar en ti incircuncisos ni impuros. Sacúdete el polvo, ponte en pie, Jerusalén cautiva; desata las correas de tu cuello, Sion cautiva. ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sion: «Tu Dios es rey»! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sion. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén: el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

  8. 8

    Leitura patrística

    castelhano

    San Agustín de Hipona $Sermón 185: PL 38, 997-999 $

    Despiértate: Dios se ha hecho hombre por ti. <i>Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz</i> (Ef 5,14). Por ti precisamente, Dios se ha hecho hombre. Hubieses muerto para siempre, si él no hubiera nacido en el tiempo. Nunca te hubieses visto libre de la carne del pecado, si él no hubiera aceptado la semejanza de la carne de pecado. Una inacabable miseria se hubiera apoderado de ti, si no se hubiera llevado a cabo esta misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si él no hubiera venido al encuentro de tu muerte. Te hubieras derrumbado, si él no te hubiera ayudado. Hubieras perecido, si él no hubiera venido. Celebremos con alegría el advenimiento de nuestra salvación y redención. Celebremos el día afortunado en el que quien era el inmenso y eterno día, que procedía del inmenso y eterno día, descendió hasta este día nuestro tan breve y temporal. Éste <i>se convirtió para nosotros en justicia, santificación y redención: y así —como dice la Escritura—: El que se gloríe, que se gloríe en el Señor</i> (cf. 1 Co 1,30-31). Pues <i>la verdad brota de la tierra</i> (cf. Sal 85 [84],11): Cristo, que dijo: <i>Yo soy la verdad</i> (Jn 14,6), nació de una virgen. <i>Y la justicia mira desde el cielo</i> (Sal 85 [84],11): puesto que, al creer en el que ha nacido, el hombre no se ha encontrado justificado por sí mismo, sino por Dios. <i>La verdad brota de la tierra</i>: porque <i>la Palabra se hizo carne</i> (Jn 1,14). <i>Y la justicia mira desde el cielo</i>: porque <i>todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba</i> (St 1,17). <i>La verdad brota de la tierra</i>: la carne, de María. <i>Y la justicia mira desde el cielo</i>: porque el hombre no puede recibir nada, si no se lo dan desde el cielo. <i>Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios</i> (cf. Rm 5,1), porque <i>la justicia y la paz se besan</i> (Sal 85 [84],10). <i>Por medio de nuestro Señor Jesucristo</i> (Rm 5,1), porque <i>la verdad brota de la tierra</i>. <i>Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos: y nos gloriamos apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios</i> (Rm 5,2). No dice: «Nuestra gloria», sino: <i>La gloria de Dios</i>; porque <i>la justicia</i> no procede de nosotros, sino que <i>mira desde el cielo</i>. Por tanto, <i>el que se gloríe, que se gloríe en el Señor</i> (1 Co 1,31), y no en sí mismo. Por eso, después que la Virgen dio a luz al Señor, el pregón de las voces angélicas fue así: <i>Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor</i> (Lc 2,14). ¿Por qué la <i>paz en la tierra</i>, sino porque <i>la verdad brota de la tierra</i>, o sea, Cristo ha nacido de la carne? Y <i>él es nuestra paz; él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa</i> (cf. Ef 2,14): para que fuésemos hombres que ama el Señor, unidos suavemente con vínculos de unidad. Alegrémonos, por tanto, con esta gracia, para que el testimonio de nuestra conciencia constituya nuestra gloria (cf. 2 Co 1,12): y no nos gloriemos en nosotros mismos, sino en Dios. Por eso se ha dicho: <i>Tú eres mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza</i> (cf. Sal 3,4). ¿Pues qué gracia de Dios pudo brillar más intensamente para nosotros que ésta: teniendo un Hijo unigénito, hacerlo hijo del hombre, para, a su vez, hacer al hijo del hombre hijo de Dios? Busca méritos, busca justicia, busca motivos; y a ver si encuentras algo que no sea gracia.

  9. 9

    Responsórios

    castelhano

    $℣. $El Señor anuncia su palabra a Jacob. $℟. $Sus decretos y mandatos a Israel. $℣. $ Purificaos, hijos de Israel: porque mañana descenderá el Señor, y alejará de vosotros toda enfermedad. $℟. $ Mañana quedará borrada la iniquidad de la tierra y sobre vosotros reinará el Salvador del mundo. $℟. $ Y alejará de vosotros toda enfermedad. $℟. $Brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas. $℣. $Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía. $℟. $La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.

  10. 10

    Súplicas

    V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.

  11. 11

    Evangelho do dia (para meditação)

    Lc 2, 1-14

    Aconteceu que naqueles dias, César Augusto publicou um decreto, ordenando o recenseamento de toda a terra. 2Este primeiro recenseamento foi feito quando Quirino era governador da Síria. 3Todos iam registrar-se cada um na sua cidade natal. 4Por ser da família e descendência de Davi, José subiu da cidade de Nazaré, na Galileia, até a cidade de Davi, chamada Belém, na Judeia, 5para registrar-se com Maria, sua esposa, que estava grávida. 6Enquanto estavam em Belém, completaram-se os dias para o parto, 7e Maria deu à luz o seu filho primogênito. Ela o enfaixou e o colocou na manjedoura, pois não havia lugar para eles na hospedaria. 8Naquela região havia pastores que passavam a noite nos campos, tomando conta do seu rebanho. 9Um anjo do Senhor apareceu aos pastores, a glória do Senhor os envolveu em luz, e eles ficaram com muito medo. 10O anjo, porém, disse aos pastores: “Não tenhais medo! Eu vos anuncio uma grande alegria, que o será para todo o povo: 11Hoje, na cidade de Davi, nasceu para vós um Salvador, que é o Cristo Senhor. 12Isto vos servirá de sinal: Encontrareis um recém-nascido envolvido em faixas e deitado numa manjedoura”. 13E, de repente, juntou-se ao anjo uma multidão da corte celeste. Cantavam louvores a Deus, dizendo: 14“Glória a Deus no mais alto dos céus, e paz na terra aos homens por ele amados”.

  12. 12

    Oração

    castelhano

    Oração final própria do ofício

    Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

  13. 13

    Bênção

    Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.

Fonte dos textos próprios do dia: breviarium (textos próprios em castelhano) · status: textos próprios obtidos agora

“Sete vezes por dia eu vos louvo” (Sl 119,164)

Como rezar as Horas

  • Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
  • Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
  • Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
  • Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
  • Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
  • Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.