Liturgia das Horas
Ofício das Leituras
Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.
Textos próprios do dia em castelhano
O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.
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Santos Protomártires da Igreja de Roma
Qualquer hora do dia
Ofício das Leituras
Santos Protomártires da Igreja de Roma · Tempo Comum
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Ofício das Leituras — Santos Protomártires da Igreja de Roma
Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: vermelho · Semana 1 do Saltério · Ciclo A
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Invocação inicial
V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.
- 3
Hino
castelhanoEn esta luz del nuevo día que me concedes, oh Señor, dame mi parte de alegría y haz que consiga ser mejor. Dichoso yo, si al fin del día un odio menos llevo en mí, si una luz más mis pasos guía y si un error más yo extinguí. Que cada tumbo en el sendero me vaya haciendo conocer cada pedrusco traicionero que mi ojo ruin no supo ver. Que ame a los seres este día, que a todo trance ame la luz, que ame mi gozo y mi agonía, que ame el amor y ame la cruz. Amén. $O bien:$ Libra mis ojos de la muerte; dales la luz que es su destino. Yo, como el ciego del camino, pido un milagro para verte. Haz de esta piedra de mis manos una herramienta constructiva; cura su fiebre posesiva y ábrela al bien de mis hermanos. Que yo comprenda, Señor mío, al que se queja y retrocede; que el corazón no se me quede desentendidamente frío. Guarda mi fe del enemigo (¡tantos me dicen que estás muerto!...). Tú que conoces el desierto, dame tu mano y ven conmigo. Amén.
- 4
Salmodia — Salmo 9 B-I: Canto de acción de gracias
castelhanoSalmo 9 B-I: Canto de acción de gracias
_El Señor hará justicia a los pobres._
¿Por qué te quedas lejos, Señor, y te escondes en el momento del aprieto? La soberbia del impío oprime al infeliz y lo enreda en las intrigas que ha tramado. El malvado se gloría de su ambición, el codicioso blasfema y desprecia al Señor. El malvado dice con insolencia: «No hay Dios que me pida cuentas.» La intriga vicia siempre su conducta, aleja de su mente tus juicios y desafía a sus rivales. Piensa: «No vacilaré, nunca jamás seré desgraciado.» Su boca está llena de maldiciones, de engaños y de fraudes; su lengua encubre maldad y opresión; en el zaguán se sienta al acecho para matar a escondidas al inocente. Sus ojos espían al pobre; acecha en su escondrijo como león en su guarida, acecha al desgraciado para robarle, arrastrándolo a sus redes; se agacha y se encoge y con violencia cae sobre el indefenso. Piensa: «Dios lo olvida, se tapa la cara para no enterarse.» Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- 5
Salmodia — Salmo 9 B-II
castelhanoSalmo 9 B-II
_Tú, Señor, ves las penas y los trabajos._
Levántate, Señor, extiende tu mano, no te olvides de los humildes; ¿por qué ha de despreciar a Dios el malvado, pensando que no le pedirá cuentas? Pero tú ves las penas y los trabajos, tú miras y los tomas en tus manos. A ti se encomienda el pobre, tú socorres al huérfano. Rómpele el brazo al malvado, pídele cuentas de su maldad, y que desaparezca. El Señor reinará eternamente y los gentiles desaparecerán de su tierra. Señor, tú escuchas los deseos de los humildes, les prestas oído y los animas; tú defiendes al huérfano y al desvalido: que el hombre hecho de tierra no vuelva a sembrar su terror. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Salmodia — Salmo 11: Invocación a la fidelidad de Dios contra los enemigos mentirosos
castelhanoSalmo 11: Invocación a la fidelidad de Dios contra los enemigos mentirosos
_Las palabras del Señor son palabras auténticas, como plata refinada siete veces._
Sálvanos, Señor, que se acaban los buenos, que desaparece la lealtad entre los hombres: no hacen más que mentir a su prójimo, hablan con labios embusteros y con doblez de corazón. Extirpe el Señor los labios embusteros y la lengua fanfarrona de los que dicen: «la lengua es nuestra fuerza, nuestros labios nos defienden, ¿quién será nuestro amo?» El Señor responde: «Por la opresión del humilde, por el gemido del pobre, yo me levantaré, y pondré a salvo al que lo ansía.» Las palabras del Señor son palabras auténticas, como plata limpia de ganga, refinada siete veces. Tú nos guardarás, Señor, nos librarás para siempre de esa gente: de los malvados que merodean para chupar como sanguijuelas sangre humana. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Primeira leitura
castelhanoDel segundo libro de Samuel $2 Sam 2, 1-11; 3, 1-5 $
En aquellos días, consultó David al Señor: «¿Puedo ir a alguna ciudad de Judá?» El Señor le respondió: «Sí.» David preguntó: «¿A cuál debo ir?» Respondió: «A Hebrón.» Entonces subieron allá David y sus dos mujeres, Ajinoán, la yezraelita, y Abigail, la mujer de Nabal, el de La Vega. Llevó también a todos sus hombres con sus familias y se establecieron en los alrededores de Hebrón. Los de Judá vinieron a ungir allí a David rey de Judá, y le informaron: «Los de Yabés de Galaad han dado sepultura a Saúl.» David mandó unos emisarios a los de Yabés de Galaad a decirles: «El Señor os bendiga por esa obra de misericordia, por haber dado sepultura a Saúl, vuestro señor. El Señor os trate con misericordia y lealtad, que yo también os recompensaré esa acción. Ahora tened ánimo, sed valientes; Saúl, vuestro señor, ha muerto, pero Judá me ha ungido a mí rey suyo.» Abner, hijo de Ner, general del ejército de Saúl, había recogido a Isbaal, hijo de Saúl, lo había trasladado a Los Castros y lo había nombrado rey de Galaad, de los de Aser, de Yezrael, Efraín, Benjamín y todo Israel; sólo Judá siguió a David. Isbaal, hijo de Saúl, tenía cuarenta años cuando empezó a reinar en Israel, y reinó dos años. David fue rey de Judá, en Hebrón, siete años y medio. La guerra entre las familias de Saúl y David se prolongó. David iba afianzándose, mientras la familia de Saúl iba debilitándose. David tuvo varios hijos en Hebrón: el primero fue Amnón, de Ajinoán, la yezraelita; el segundo fue Quilab, de Abigail, la mujer de Nabal, el de La Vega; el tercero, Absalón, de Maacá, hija de Talmay, rey de Guesur; el cuarto, Adonías, de Jaguit; el quinto, Safatías, de Abital; el sexto, Yitreán, de su esposa Eglá. Esos fueron los hijos que tuvo David en Hebrón.
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Leitura patrística
castelhanoSan Agustín de Hipona $Sermón 47, sobre las ovejas, 12-14: CCL 41, 582-584 $
Si de algo podemos preciarnos es del testimonio de nuestra conciencia. Hay hombres que juzgan temerariamente, que son detractores, chismosos, murmuradores, que se empeñan en sospechar lo que no ven, que se empeñan incluso en pregonar lo que ni sospechan; contra esos tales, ¿qué recurso queda sino el testimonio de nuestra conciencia? Y ni aun en aquellos a los que buscamos agradar, hermanos, buscamos nuestra propia gloria, o al menos no debemos buscarla, sino más bien su salvación, de modo que, siguiendo nuestro ejemplo, si es que nos comportamos rectamente, no se desvíen. Que sean imitadores nuestros, si nosotros lo somos de Cristo; y, si nosotros no somos imitadores de Cristo que tomen al mismo Cristo por modelo. Él es, en efecto, quien apacienta su rebaño, él es el único pastor que lo apacienta por medio de los demás buenos pastores, que lo hacen por delegación suya. Por tanto, cuando buscamos agradar a los hombres, no buscamos nuestro propio provecho, sino el gozo de los demás, y nosotros nos gozamos de que les agrade lo que es bueno, por el provecho que a ellos les reporta, no por el honor que ello nos reporta a nosotros. Está bien claro contra quiénes dijo el Apóstol: Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo. Como también está claro a quiénes se refería al decir: Procurad contentar en todo a todos, como yo, por mi parte, procuro contentar en todo a todos. Ambas afirmaciones son límpidas, claras y transparentes. Tú limítate a pacer y beber, sin pisotear ni enturbiar. Conocemos también aquellas palabras del Señor Jesucristo, maestro de los apóstoles: Alumbre vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo, esto es, al que os ha hecho tales. Nosotros somos su pueblo, el rebaño que él guía. Por lo tanto, él ha de ser alabado, ya que él es de quien procede la bondad que pueda haber en ti, y no tú, ya que de ti mismo no puede proceder más que maldad. Sería contradecir a la verdad si quisieras ser tú alabado cuando haces algo bueno, y que el Señor fuera vituperado cuando haces algo malo. El mismo que dijo: Alumbre vuestra luz a los hombres, dijo también en la misma ocasión: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres. Y, del mismo modo que estas palabras te parecían contradictorias en boca del Apóstol, así también en el Evangelio. Pero si no enturbias el agua de tu corazón, también en ellas reconocerás la paz de las Escrituras, y participarás tú también de su misma paz. Procuremos, pues, hermanos, no sólo vivir rectamente, sino también obrar con rectitud delante de los hombres, y no sólo preocuparnos de tener la conciencia tranquila, sino también, en cuanto lo permita nuestra debilidad y la vigilancia de nuestra fragilidad humana, procuremos no hacer nada que pueda hacer sospechar mal a nuestro hermano más débil, no sea que, comiendo hierba limpia y bebiendo un agua pura, pisoteemos los pastos de Dios, y las ovejas más débiles tengan que comer una hierba pisoteada y beber un agua enturbiada.
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Responsórios
castelhano$℣. $El Señor hace caminar a los humildes con rectitud. $℟. $Enseña su camino a los humildes. $℟. $No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, Hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje los pueblos. $℣. $A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, se postrarán ante ti los hijos de tu madre. $℟. $Hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje los pueblos. $℟. $Dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes, con un mismo amor y un mismo sentir; dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. $℣. $Sostened a los débiles, sed pacientes con todos, esmeraos siempre en haceros el bien unos a otros y a todos. $℟. $No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.
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Súplicas
V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.
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Evangelho do dia (para meditação)
Mt 8,23-27
Naquele tempo, 23Jesus entrou na barca e seus discípulos o acompanharam. 24E eis que houve uma grande tempestade no mar, de modo que a barca estava sendo coberta pelas ondas. Jesus, porém, dormia. 25Os discípulos aproximaram-se e o acordaram, dizendo: “Senhor, salva-nos, pois estamos perecendo!” 26Jesus respondeu: “Por que tendes tanto medo, homens fracos na fé?” Então, levantando-se, ameaçou os ventos e o mar, e fez-se uma grande calmaria. 27Os homens ficaram admirados e diziam: “Quem é este homem, que até os ventos e o mar lhe obedecem?”
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Oração
castelhanoOração final própria do ofício
Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
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Bênção
Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.
Como rezar as Horas
- Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
- Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
- Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
- Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
- Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
- Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.