Sexta-feira, 2 de outubro de 2026
Caminho de FéOração · Liturgia · Palavra
Data de referência: 2026-10-02

Liturgia das Horas

Ofício das Leituras

Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.

Textos próprios do dia em castelhano

O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.

Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.

Para ler em português agora, cada seção castelhana tem o botão “Traduzir para português (Brasil)”. É tradução automática, feita por máquina, e pode conter imprecisões — por isso o original permanece na tela e o aviso acompanha a tradução.

Tempo ComumSemana 4 do saltérioAno A22/06/2026

São Paulino de Nola, bispo

Qualquer hora do dia

Ofício das Leituras

São Paulino de Nola, bispo · Tempo Comum

  1. 1

    Ofício das Leituras — São Paulino de Nola, bispo

    Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: branco · Semana 4 do Saltério · Ciclo A

  2. 2

    Invocação inicial

    V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.

  3. 3

    Hino

    castelhano

    Crece la luz bajo tu hermosa mano, Padre celeste, y suben los hombres matutinos al encuentro de Cristo Primogénito. Él hizo amanecer en tu presencia y enalteció la aurora cuando no estaba el hombre sobre el mundo para poder cantarla. Él es principio y fin del universo, y el tiempo, en su caída, se acoge al que es la fuerza de las cosas y en él rejuvenece. Él es la luz profunda, el soplo vivo que hace posible el mundo y anima, en nuestros labios jubilosos, el himno que cantamos. He aquí la nueva luz que asciende y busca su cuerpo misterioso; he aquí, en el ancho sol de la mañana, el signo de su gloria. Y tú que nos lo entregas cada día, revélanos al Hijo, potencia de tu diestra y Primogénito de toda criatura. Amén. $O bien:$ Y dijo el Señor Dios en el principio: "¡Que sea la luz!" Y fue la luz primera. Y vio el Señor que las cosas eran buenas. ¡Aleluya! Y dijo Dios: "¡Que exista el firmamento!" Y el cielo abrió su bóveda perfecta. Y vio el Señor que las cosas eran buenas. ¡Aleluya! Y dijo Dios: "¡Que existan los océanos, y emerjan los cimientos de la tierra!" Y vio el Señor que las cosas eran buenas. ¡Aleluya! Y dijo Dios: "¡Que brote hierba verde, y el campo dé semillas y cosechas!" Y vio el Señor que las cosas eran buenas. ¡Aleluya! Y dijo Dios: "¡Que el cielo se ilumine, y nazca el sol, la luna y las estrellas!" Y vio el Señor que las cosas eran buenas. ¡Aleluya! Y dijo Dios: "¡Que bulla el mar de peces; de pájaros, el aire del planeta!" Y vio el Señor que las cosas eran buenas. ¡Aleluya! Y dijo Dios: "¡Hagamos hoy al hombre, a semejanza nuestra, a imagen nuestra!" Y vio el Señor que las cosas eran buenas. ¡Aleluya! Y descansó el Señor el día séptimo. Y el hombre continúa su tarea. Y vio el Señor que las cosas eran buenas. ¡Aleluya! Amén.

  4. 4

    Salmodia — Salmo 72-I: Por qué sufre el justo

    castelhano

    Salmo 72-I: Por qué sufre el justo

    _¡Qué bueno es el Dios de Israel para los justos! Aleluya._

    ¡Qué bueno es Dios para el justo, el Señor para los limpios de corazón! Pero yo por poco doy un mal paso, casi resbalaron mis pisadas: porque envidiaba a los perversos, viendo prosperar a los malvados. Para ellos no hay sinsabores, están sanos y orondos; no pasan las fatigas humanas, ni sufren como los demás. Por eso su collar es el orgullo, y los cubre un vestido de violencia; de las carnes les rezuma la maldad, el corazón les rebosa de malas ideas. Insultan y hablan mal, y desde lo alto amenazan con la opresión. Su boca se atreve con el cielo. Y su lengua recorre la tierra. Por eso mi pueblo se vuelve a ellos y se bebe sus palabras. Ellos dicen: "¿Es que Dios lo va a saber, se va a enterar el Altísimo?" Así son los malvados: siempre seguros, acumulan riquezas. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  5. 5

    Salmodia — Salmo 72-II

    castelhano

    Salmo 72-II

    _Su risa se convertirá en llanto, y su alegría en tristeza._

    Entonces, ¿para qué he limpiado yo mi corazón y he lavado en la inocencia mis manos? ¿Para qué aguanto yo todo el día y me corrijo cada mañana? Si yo dijera: "Voy a hablar como ellos", renegaría de la estirpe de tus hijos. Meditaba yo para entenderlo, pero me resultaba muy difícil; hasta que entré en el misterio de Dios, y comprendí el destino de ellos. Es verdad: los pones en el resbaladero, los precipitas en la ruina; en un momento causan horror, y acaban consumidos de espanto. Como un sueño al despertar, Señor, al despertarte desprecias sus sombras. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  6. 6

    Salmodia — Salmo 72-III

    castelhano

    Salmo 72-III

    _Para mí lo bueno es estar junto a Dios, pues los que se alejan de ti se pierden. Aleluya._

    Cuando mi corazón se agriaba y me punzaba mi interior, yo era un necio y un ignorante, yo era un animal ante ti. Pero yo siempre estaré contigo, tu agarras mi mano derecha, me guías según tus planes, y me llevas a un destino glorioso. ¿No te tengo a ti en el cielo? Y contigo, ¿qué me importa la tierra? Se consumen mi corazón y mi carne por Dios, mi lote perpetuo. Sí: los que se alejan de ti se pierden; tú destruyes a los que te son infieles. Para mí lo bueno es estar junto a Dios, hacer del Señor mi refugio, y contar todas tus acciones en las puertas de Sion. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  7. 7

    Primeira leitura

    castelhano

    Del primer libro de Samuel $1 Sam 17, 1-10. 32. 38-51 $

    En aquellos días, los filisteos reunieron su ejército para la guerra; se concentraron en Vallado de Judá y acamparon entre Vallado y Cavada, en Fesdamín. Saúl y los israelitas se reunieron y acamparon en Vallelaencina, y formaron para la batalla contra los filisteos. Los filisteos tenían sus posiciones en un monte, y los israelitas en el otro, con el valle en medio. Del ejército filisteo se adelantó un campeón, llamado Goliat, oriundo de Gat, de casi tres metros de alto. Llevaba un casco de bronce en la cabeza, una cota de malla de bronce, que pesaba medio quintal, grebas de bronce en las piernas y una jabalina de bronce a la espalda; el asta de su lanza era como la percha de un tejedor, y su hierro pesaba seis quilos. Su escudero caminaba delante de él. Goliat se detuvo y gritó a las filas de Israel: «¡No hace falta que salgáis formados a luchar! Yo soy el filisteo, vosotros los esclavos de Saúl. Elegíos uno que baje hasta mí; si es capaz de pelear conmigo y me vence, seremos esclavos vuestros; pero, si yo le puedo y lo venzo, seréis esclavos nuestros y nos serviréis». Y siguió: «¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Echadme uno, y lucharemos mano a mano!» David dijo a Saúl: «Majestad, no os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo». Saúl vistió a David con su uniforme, le puso un casco de bronce en la cabeza, le puso una loriga, y le ciñó su espada sobre el uniforme; David intentó en vano caminar, porque no estaba entrenado, y dijo a Saúl: «Con esto no puedo caminar, porque no estoy entrenado». Entonces se quitó todo de encima, agarró el cayado, escogió cinco cantos del arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo. Este, precedido de su escudero, iba avanzando, acercándose a David; lo miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen color y guapo, y le gritó: «¿Soy yo un perro, para que vengas a mí con un palo?» Luego maldijo a David, invocando a sus dioses, y le dijo: «Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo». Pero David le contestó: «Tú vienes hacia mí armado de espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor de los ejércitos, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. Hoy te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza de los hombros y echaré tu cadáver y los del campamento filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra; y todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque esta es una guerra del Señor, y él os entregará en nuestro poder». Cuando el filisteo se puso en marcha y se acercaba en dirección de David, este salió de la formación y corrió velozmente en dirección del filisteo; echó mano al zurrón, sacó una piedra, disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada. David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza.

  8. 8

    Leitura patrística

    castelhano

    San Gregorio de Nisa $Del tratado sobre el perfecto modelo del cristiano (PG 46, 254-255) $

    Pablo, mejor que nadie, conocía a Cristo y enseñó, con sus obras, cómo deben ser los que de él han recibido su nombre, pues lo imitó de una manera tan perfecta que mostraba en su persona una reproducción del Señor, ya que, por su gran diligencia en imitarlo, de tal modo estaba identificado con el mismo ejemplar, que no parecía ya que hablara Pablo, sino Cristo, tal como dice él mismo, perfectamente consciente de su propia perfección: “Tendréis la prueba que buscáis de que Cristo habla por mí”. Y también dice: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí”. Él nos hace ver la gran virtualidad del nombre de Cristo, al afirmar que Cristo es la fuerza y sabiduría de Dios, al llamarlo paz y luz inaccesible en la que habita Dios, expiación, redención, gran sacerdote, Pascua, propiciación de las almas, irradiación de la gloria e impronta de la substancia del Padre, por quien fueron hechos los siglos, comida y bebida espiritual, piedra y agua, fundamento de la fe, piedra angular, imagen del Dios invisible, gran Dios, cabeza del cuerpo que es la Iglesia, primogénito de la nueva creación, primicias de los que han muerto, primogénito de entre los muertos, primogénito entre muchos hermanos, mediador entre Dios y los hombres, Hijo unigénito coronado de gloria y de honor, Señor de la gloria, origen de las cosas, rey de justicia y rey de paz, rey de todos, cuyo reino no conoce fronteras. Estos nombres y otros semejantes le da, tan numerosos que no pueden contarse. Nombres cuyos diversos significados, si se comparan y relacionan entre sí, nos descubren el admirable contenido del nombre de Cristo y nos revelan, en la medida en que nuestro entendimiento es capaz, su majestad inefable. Por lo cual, puesto que la bondad de nuestro Señor nos ha concedido una participación en el más grande, el más divino y el primero de todos los nombres, al honrarnos con el nombre de «cristianos», derivado del de Cristo, es necesario que todos aquellos nombres que expresan el significado de esta palabra se vean reflejados también en nosotros, para que el nombre de «cristianos» no aparezca como una falsedad, sino que demos testimonio del mismo con nuestra vida.

  9. 9

    Responsórios

    castelhano

    $℣. $Qué dulce al paladar tu promesa, Señor. $℟. $Más que miel en la boca. $℟. $El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, él me librará de las manos de mis enemigos. $℟. $Envió Dios su gracia y su fidelidad, libró mi vida de entre los leones. $℟. $Él me librará de las manos de mis enemigos. $℟. $Que se alegren, Señor, los que se acogen a ti, con júbilo eterno; protégelos, para que se llenen de gozo. Los que aman tu nombre. $℟. $Caminarán, oh Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día. $℟. $Los que aman tu nombre.

  10. 10

    Súplicas

    V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.

  11. 11

    Evangelho do dia (para meditação)

    Mt 7,1-5

    Naquele tempo, disse Jesus aos seus discípulos: 1“Não julgueis e não sereis julgados. 2Pois vós sereis julgados com o mesmo julgamento com que julgardes; e sereis medidos com a mesma medida com que medirdes. 3Por que observas o cisco no olho do teu irmão e não prestas atenção à trave que está no teu próprio olho? 4Ou como podes dizer ao teu irmão: ‘deixa-me tirar o cisco do teu olho’, quando tu mesmo tens uma trave no teu? 5Hipócrita, tira primeiro a trave do teu próprio olho e então enxergarás bem para tirar o cisco do olho do teu irmão”.

  12. 12

    Oração

    castelhano

    Oração final própria do ofício

    Concédenos tener siempre, Señor, respeto y amor a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

  13. 13

    Bênção

    Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.

Fonte dos textos próprios do dia: breviarium (textos próprios em castelhano) · status: textos próprios obtidos agora

“Sete vezes por dia eu vos louvo” (Sl 119,164)

Como rezar as Horas

  • Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
  • Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
  • Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
  • Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
  • Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
  • Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.