Caminho de FéOração · Liturgia · Palavra
Data de referência: 2026-10-03

Liturgia das Horas

Ofício das Leituras

Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.

Textos próprios do dia em castelhano

O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.

Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.

Para ler em português agora, cada seção castelhana tem o botão “Traduzir para português (Brasil)”. É tradução automática, feita por máquina, e pode conter imprecisões — por isso o original permanece na tela e o aviso acompanha a tradução.

Tempo ComumSemana 3 do saltérioAno A19/06/2026

São Romualdo, abade

Qualquer hora do dia

Ofício das Leituras

São Romualdo, abade · Tempo Comum

  1. 1

    Ofício das Leituras — São Romualdo, abade

    Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: branco · Semana 3 do Saltério · Ciclo A

  2. 2

    Invocação inicial

    V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.

  3. 3

    Hino

    castelhano

    La noche, el caos, el terror, cuanto a las sombras pertenece siente que el alba de oro crece y anda ya próximo el Señor. El sol, con lanza luminosa, rompe la noche y abre el día; bajo su alegre travesía, vuelve el color a cada cosa. El hombre estrena claridad de corazón, cada mañana; se hace la gracia más cercana y es más sencilla la verdad. ¡Puro milagro de la aurora! Tiempo de gozo y eficacia: Dios con el hombre, todo gracia bajo la luz madrugadora. ¡Oh la conciencia sin malicia! ¡La carne, al fin, gloriosa y fuerte! Cristo de pie sobre la muerte, y el sol gritando la noticia. Guárdanos tú, Señor del alba, puros, austeros, entregados; hijos de luz resucitados en la Palabra que nos salva. Nuestros sentidos, nuestra vida, cuanto oscurece la conciencia vuelve a ser pura transparencia bajo la luz recién nacida. Amén. $O bien:$ ¿Quién es este que viene, recién atardecido, cubierto por su sangre como varón que pisa los racimos? Éste es Cristo, el Señor, convocado a la muerte, glorificado en la resurrección. ¿Quién es este que vuelve, glorioso y malherido, y, a precio de su muerte, compra la paz y libra a los cautivos? Éste es Cristo, el Señor, convocado a la muerte, glorificado en la resurrección. Se durmió con los muertos, y reina entre los vivos; no le venció la fosa, porque el Señor sostuvo a su elegido. Éste es Cristo, el Señor, convocado a la muerte, glorificado en la resurrección. Anunciad a los pueblos qué habéis visto y oído; aclamad al que viene como la paz, bajo un clamor de olivos. Amén.

  4. 4

    Salmodia — Salmo 68, 2-22. 30-37-I: Me devora el celo de tu templo

    castelhano

    Salmo 68, 2-22. 30-37-I: Me devora el celo de tu templo

    _Estoy agotado de gritar y de tanto aguardar a mi Dios._

    Dios mío, sálvame, que me llega el agua al cuello: me estoy hundiendo en un cieno profundo y no puedo hacer pie; he entrado en la hondura del agua, me arrastra la corriente. Estoy agotado de gritar, tengo ronca la garganta; se me nublan los ojos de tanto aguardar a mi Dios. Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin razón; más duros que mis huesos, los que me atacan injustamente. ¿Es que voy a devolver lo que no he robado? Dios mío, tú conoces mi ignorancia, no se te ocultan mis delitos. Que por mi causa no queden defraudados los que esperan en ti, Señor de los ejércitos. Que por mi causa no se avergüencen los que te buscan, Dios de Israel. Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. Cuando me aflijo con ayunos, se burlan de mí; cuando me visto de saco, se ríen de mí; sentados a la puerta cuchichean, mientras beben vino me sacan coplas. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  5. 5

    Salmodia — Salmo 68, 2-22. 30-37-II

    castelhano

    Salmo 68, 2-22. 30-37-II

    _En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre._

    Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude: arráncame del cieno, que no me hunda; líbrame de los que me aborrecen, y de las aguas sin fondo. Que no me arrastre la corriente, que no me trague el torbellino, que no se cierre la poza sobre mí. Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí; no escondas tu rostro a tu siervo: estoy en peligro, respóndeme enseguida. Acércate a mí, rescátame, líbrame de mis enemigos: estás viendo mi afrenta, mi vergüenza y mi deshonra; a tu vista están los que me acosan. La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. Espero compasión, y no la hay; consoladores, y no los encuentro. En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  6. 6

    Salmodia — Salmo 68, 2-22. 30-37-III

    castelhano

    Salmo 68, 2-22. 30-37-III

    _Buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón._

    Yo soy un pobre malherido; Dios mío, tu salvación me levante. Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias; le agradará a Dios más que un toro, más que un novillo con cuernos y pezuñas. Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas. El Señor salvará a Sion, reconstruirá las ciudades de Judá, y las habitarán en posesión. La estirpe de sus siervos la heredará, los que aman su nombre vivirán en ella. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  7. 7

    Primeira leitura

    castelhano

    Del libro de los Jueces $Jue 13, 1-25 $

    En aquellos días, los israelitas volvieron a hacer lo que el Señor reprueba, y el Señor los entregó a los filisteos por cuarenta años. Había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos. El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: «Eres estéril y no has tenido hijos. Pero concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, porque concebirás y darás a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer. Él empezará a salvar a Israel de los filisteos». La mujer fue a decirle a su marido: «Me ha visitado un hombre de Dios que, por su aspecto terrible, parecía un mensajero divino; pero no le pregunté de dónde era, ni él me dijo su nombre. Solo me dijo: “Concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer hasta el día de su muerte”». Manoj oró así al Señor: «Perdón, Señor; que vuelva ese hombre de Dios que enviaste y nos indique lo que hemos de hacer con el niño una vez nacido». Dios escuchó la oración de Manoj, y el ángel de Dios volvió a aparecerse a la mujer mientras estaba en el campo, y su marido no estaba con ella. La mujer corrió en seguida a avisar a su marido: «Se me ha aparecido aquel hombre que me visitó el otro día». Manoj siguió a su mujer, fue hacia el hombre y le preguntó: «¿Eres tú el que habló con esta mujer?» Él respondió: «Sí». Manoj insistió: «Y, una vez que se realice tu promesa, ¿qué vida debe llevar el niño y qué tiene que hacer?» El ángel del Señor respondió: «Que se abstenga de todo lo que le prohibí a tu mujer: que no tome mosto, que no beba vino ni licores, ni coma cosa impura; que lleve la vida que dispuse». Manoj dijo al ángel del Señor: «No te marches, y te preparamos un cabrito». Pero el ángel del Señor le dijo: «Aunque me hagas quedar, no probaré tu comida. Si quieres ofrecer un sacrificio al Señor, hazlo». Manoj no había caído en la cuenta de que era el ángel del Señor. Manoj le preguntó: «¿Cómo te llamas, para que cuando se cumpla tu promesa te hagamos un obsequio?» El ángel del Señor contestó: «¿Por qué me preguntas mi nombre? Es Misterioso». Manoj tomó el cabrito y la ofrenda, y ofreció sobre la peña un sacrificio al Señor Misterioso. Al subir la llama del altar hacia el cielo, el ángel del Señor subió también en la llama, ante Manoj y su mujer, que cayeron rostro a tierra. El ángel del Señor ya no se les apareció más. Manoj cayó en la cuenta de que aquel era el ángel del Señor, y comentó con su mujer: «¡Vamos a morir, porque hemos visto a Dios!» Pero su mujer repuso: «Si el Señor hubiera querido matarnos no habría aceptado nuestro sacrificio y nuestra ofrenda, no nos habría mostrado todo esto ni nos habría comunicado una cosa así». La mujer de Manoj dio a luz un hijo y le puso de nombre Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a agitarlo en Castrodán, entre Sorá y Estaol.

  8. 8

    Leitura patrística

    castelhano

    San Cipriano de Cartago $Del tratado sobre el Padrenuestro. (Caps. 23-24: CSEL 3, 284-285) $

    El Señor añade una condición necesaria e ineludible, que es, a la vez, un mandato y una promesa, esto es, que pidamos el perdón de nuestras ofensas en la medida en que nosotros perdonamos a los que nos ofenden, para que sepamos que es imposible alcanzar el perdón que pedimos de nuestros pecados si nosotros no actuamos de modo semejante con los que nos han hecho alguna ofensa. Por ello, dice también en otro lugar: “La medida que uséis, la usarán con vosotros”. Y aquel siervo del Evangelio, a quien su amo había perdonado toda la deuda y que no quiso luego perdonarla a su compañero, fue arrojado a la cárcel. Por no haber querido ser indulgente con su compañero, perdió la indulgencia que había conseguido de su amo. Y vuelve Cristo a inculcarnos esto mismo, todavía con más fuerza y energía, cuando nos manda severamente: “Cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas. Pero, si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre celestial perdonará vuestros pecados”. Ninguna excusa tendrás en el día del juicio, ya que serás juzgado según tu propia sentencia y serás tratado conforme a lo que tú hayas hecho. Dios quiere que seamos pacíficos y concordes y que habitemos “unánimes en su casa”, y que perseveremos en nuestra condición de renacidos a una vida nueva, de tal modo que los que somos hijos de Dios permanezcamos en la paz de Dios y los que tenemos un solo espíritu tengamos también un solo pensar y sentir. Por esto, Dios tampoco acepta el sacrificio del que no está en concordia con alguien, y le manda que se retire del altar y vaya primero a reconciliarse con su hermano; una vez que se haya puesto en paz con él, podrá también reconciliarse con Dios en sus plegarias. El sacrificio más importante a los ojos de Dios es nuestra paz y concordia fraterna y un pueblo cuya unión sea un reflejo de la unidad que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Además, en aquellos primeros sacrificios que ofrecieron Abel y Caín, lo que miraba Dios no era la ofrenda en sí, sino la intención del oferente, y, por eso, le agradó la ofrenda del que se la ofrecía con intención recta. Abel, el pacífico y justo, con su sacrificio irreprochable, enseñó a los demás que, cuando se acerquen al altar para hacer su ofrenda, deben hacerlo con temor de Dios, con rectitud de corazón, con sinceridad, con paz y concordia. En efecto, el justo Abel, cuyo sacrificio había reunido estas cualidades, se convirtió más tarde él mismo en sacrificio y así, con su sangre gloriosa, por haber obtenido la justicia y la paz del Señor, fue el primero en mostrar lo que había de ser el martirio, que culminaría en la pasión del Señor. Aquellos que lo imitan son los que serán coronados por el Señor, los que serán reivindicados el día del juicio. Por lo demás, los discordes, los disidentes, los que no están en paz con sus hermanos no se librarán del pecado de su discordia, aunque sufran la muerte por el nombre de Cristo, como atestiguan el Apóstol y otros lugares de la Sagrada Escritura, pues está escrito: “El que odia a su hermano es un homicida”, y el homicida no puede alcanzar el reino de los cielos y vivir con Dios. No puede vivir con Cristo el que prefiere imitar a Judas y no a Cristo.

  9. 9

    Responsórios

    castelhano

    $℣. $El Señor nos instruirá en sus caminos. $℟. $Y marcharemos por sus sendas. $℟. $El ángel dijo a Zacarías: «Tu mujer te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, porque estará consagrado a Dios.» $℣. $El ángel del Señor se apareció a la mujer de Manoj y le dijo: «Concebirás y darás a luz un hijo; no pasará la navaja por su cabeza. $℟. $Porque estará consagrado a Dios.» $℟. $Os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados: esforzaos por mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz, como una sola es la meta de la esperanza en la vocación a la que habéis sido convocados. $℟. $Dios os conceda tener un mismo sentir entre vosotros; así con un mismo corazón y una misma boca le daréis gloria. $℟. $Como una sola es la meta de la esperanza en la vocación a la que habéis sido convocados.

  10. 10

    Súplicas

    V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.

  11. 11

    Evangelho do dia (para meditação)

    Mt 6,19-23

    Naquele tempo, disse Jesus aos seus discípulos: 19“Não junteis tesouros aqui na terra, onde a traça e a ferrugem destroem e os ladrões assaltam e roubam. 20Ao contrário, juntai para vós tesouros no céu, onde nem a traça e a ferrugem destroem nem os ladrões assaltam e roubam. 21Porque, onde está o teu tesouro, aí estará também o teu coração. 22O olho é a lâmpada do corpo. Se o teu olho é sadio, todo o teu corpo ficará iluminado. 23Se o teu olho está doente, todo o teu corpo ficará na escuridão. Ora, se a luz que existe em ti é escuridão, como será grande a escuridão”.

  12. 12

    Oração

    castelhano

    Oração final própria do ofício

    Oh, Dios, fuerza de los que en ti esperan, escucha con bondad nuestras súplicas y, pues sin ti nada puede la fragilidad de nuestra naturaleza, concédenos siempre la ayuda de tu gracia, para que, al poner en práctica tus mandamientos, te agrademos con nuestros deseos y acciones. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

  13. 13

    Bênção

    Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.

Fonte dos textos próprios do dia: breviarium (textos próprios em castelhano) · status: textos próprios obtidos agora

“Sete vezes por dia eu vos louvo” (Sl 119,164)

Como rezar as Horas

  • Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
  • Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
  • Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
  • Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
  • Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
  • Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.