Domingo, 4 de outubro de 2026
Caminho de FéOração · Liturgia · Palavra
Data de referência: 2026-10-04

Liturgia das Horas

Laudes (Oração da Manhã)

Louvor ao nascer do dia, consagrando a manhã a Cristo Ressuscitado. Sugerida: Ao amanhecer. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.

Textos próprios do dia em castelhano

O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.

Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.

Para ler em português agora, cada seção castelhana tem o botão “Traduzir para português (Brasil)”. É tradução automática, feita por máquina, e pode conter imprecisões — por isso o original permanece na tela e o aviso acompanha a tradução.

Tempo ComumSemana 3 do saltérioAno C04/03/2025

São Casimiro

Ao amanhecer

Laudes (Oração da Manhã)

São Casimiro · Tempo Comum

  1. 1

    Laudes (Oração da Manhã) — São Casimiro

    Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: branco · Semana 3 do Saltério · Ciclo C

  2. 2

    Invocação inicial

    V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.

  3. 3

    Hino

    castelhano

    Señor de nuestras horas, Origen, Padre, Dueño, que, con el sueño, alivias y, en la tregua de un sueño, tu escala tiendes a Jacob: al filo de los gallos, en guardia labradora, despiertan en los montes los fuegos de la aurora, y de tus manos sube el sol. Incendia el cielo en sombras el astro matutino, y el que pecó en tinieblas recobra su camino en la inocencia de la luz. Convoca brazo y remo la voz de la marea, y llora Pedro, el duro patrón de Galilea, cimiento y roca de Jesús. El gallo nos increpa; su canto al sol dispara, desvela al soñoliento, y al que pecó lo encara con el fulgor de la verdad; a su gozosa alerta, la vida se hace fuerte, renace la esperanza, da un paso atrás la muerte, y el mundo sabe a pan y a hogar. Del seno de la tierra, convocas a tu Ungido, y el universo entero, recién amanecido, encuentra en Cristo su esplendor. Él es la piedra viva donde se asienta el mundo, la imagen que lo ordena, su impulso más profundo hacia la nueva creación. Por él, en cuya sangre se lavan los pecados, estamos a tus ojos recién resucitados y plenos en su plenitud. Y, con el gozo nuevo de la criatura nueva, al par que el sol naciente, nuestra oración se eleva en nombre del Señor Jesús. Amén.

  4. 4

    Salmodia — Salmo 100: Propósitos de un príncipe justo

    castelhano

    Salmo 100: Propósitos de un príncipe justo

    _Para ti es mi música, Señor, voy a explicar el camino perfecto._

    Voy a cantar la bondad y la justicia, para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto: ¿cuándo vendrás a mí? Andaré con rectitud de corazón dentro de mi casa; no pondré mis ojos en intenciones viles. Aborrezco al que obra mal, no se juntará conmigo; lejos de mí el corazón torcido, no aprobaré al malvado. Al que en secreto difama a su prójimo lo haré callar; ojos engreídos, corazones arrogantes no los soportaré. Pongo mis ojos en los que son leales, ellos vivirán conmigo; el que sigue un camino perfecto, ese me servirá. No habitará en mi casa quien comete fraudes; el que dice mentiras no durará en mi presencia. Cada mañana haré callar a los hombres malvados, para excluir de la ciudad del Señor a todos los malhechores. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  5. 5

    Salmodia — Daniel 3, 26-29. 34-41: Oración de Azarías en el horno

    castelhano

    Daniel 3, 26-29. 34-41: Oración de Azarías en el horno

    _No apartes de nosotros tu misericordia, Señor._

    Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y glorioso es tu nombre. Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros y todas tus obras son verdad, y rectos tus caminos, y justos todos tus juicios. Porque hemos pecado y cometido iniquidad apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido. Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia. Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado; a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas. Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados. En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados. Que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  6. 6

    Salmodia — Salmo 143, 1-10: Oración por la victoria y la paz

    castelhano

    Salmo 143, 1-10: Oración por la victoria y la paz

    _Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo._

    Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea; mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio, que me somete los pueblos. Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?; ¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos? El hombre es igual que un soplo; sus días, una sombra que pasa. Señor, inclina tu cielo y desciende; toca los montes, y echarán humo; fulmina el rayo y dispérsalos; dispara tus saetas y desbarátalos. Extiende la mano desde arriba: defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas, de la mano de los extranjeros, cuya boca dice falsedades, cuya diestra jura en falso. Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez cuerdas: para ti que das la victoria a los reyes, y salvas a David, tu siervo. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  7. 7

    Leitura breve

    castelhano

    Is 55, 1

    Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar; vino y leche de balde.

  8. 8

    Responsório breve

    castelhano

    $℣. $Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras. $℟. $Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras. $℣. $Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio. $℟. $He esperado en tus palabras. $℣. $Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. $℟. $Señor, escucha mi voz, he esperado en tus palabras.

  9. 9

    Cântico de Zacarias (Benedictus)

    Lc 1,68-79

    _De la mano de todos los que nos odian, sálvanos, Señor._

    Bendito seja o Senhor Deus de Israel, porque visitou e resgatou o seu povo. Suscitou-nos um poderoso Salvador, na casa de Davi, seu servo, como prometera desde o princípio, pela boca dos seus santos profetas, para nos livrar dos nossos inimigos e das mãos de todos os que nos odeiam. Assim usou de misericórdia com nossos pais, lembrando-se da sua santa aliança, do juramento que fez a Abraão, nosso pai, de nos conceder que, sem temor, libertados das mãos dos inimigos, o sirvamos em santidade e justiça, todos os dias da nossa vida. E tu, menino, serás chamado profeta do Altíssimo, porque irás diante do Senhor a preparar os seus caminhos, para dar ao seu povo o conhecimento da salvação, na remissão dos seus pecados; pelas entranhas de misericórdia do nosso Deus, com que nos visitou o Sol nascente lá do alto, para iluminar os que jazem nas trevas e na sombra da morte, e dirigir os nossos passos no caminho da paz. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém.

  10. 10

    Preces

    castelhano

    Dios nos otorga el gozo de poder alabarlo en este comienzo del día, reavivando con ello nuestra esperanza. Invoquémosle, pues, diciendo: _Escúchanos, Señor, por la gloria de tu nombre._ - Dios y Padre de nuestro Salvador Jesucristo, te damos gracias porque, por mediación de tu Hijo, _nos has dado la sabiduría y la inmortalidad._ - Concédenos un corazón humilde, _para que seamos sumisos unos a otros con respeto cristiano._ - Derrama tu Espíritu en nosotros, tus siervos, _para que nuestra caridad fraterna no sea una farsa._ - Tú que has dispuesto que el hombre dominara el mundo con su esfuerzo, _haz que nuestro trabajo te glorifique y santifique a nuestros hermanos._

  11. 11

    Pai Nosso

    Pai nosso que estais nos céus, santificado seja o vosso nome; venha a nós o vosso reino; seja feita a vossa vontade, assim na terra como no céu. O pão nosso de cada dia nos dai hoje; perdoai as nossas ofensas, assim como nós perdoamos a quem nos tem ofendido; e não nos deixeis cair em tentação, mas livrai-nos do mal. Amém.

  12. 12

    Oração

    castelhano

    Oração final própria do ofício

    Aumenta, Señor, nuestra fe, para que la alabanza que sale de nuestros labios vaya siempre acompañada de frutos de vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

  13. 13

    Bênção

    O Senhor nos abençoe, nos livre de todo o mal e nos conduza à vida eterna. R. Amém.

Fonte dos textos próprios do dia: breviarium (textos próprios em castelhano) · status: textos próprios obtidos agora

“Sete vezes por dia eu vos louvo” (Sl 119,164)

Como rezar as Horas

  • Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
  • Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
  • Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
  • Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
  • Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
  • Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.