Liturgia das Horas
Ofício das Leituras
Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.
Textos próprios do dia em castelhano
O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.
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Qualquer hora do dia
Ofício das Leituras
17º Domingo do Tempo Comum · Tempo Comum
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Ofício das Leituras — 17º Domingo do Tempo Comum
Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: verde · Semana 1 do Saltério · Ciclo B
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Invocação inicial
V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.
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Hino
castelhanoEs domingo; una luz nueva resucita la mañana con su mirada inocente, llena de gozo y de gracia. Es domingo; la alegría del mensaje de la Pascua es la noticia que llega siempre y que nunca se gasta. Es domingo; la pureza no solo la tierra baña que ha penetrado en la vida por las ventanas del alma. Es domingo; la presencia de Cristo llena la casa: la Iglesia, misterio y fiesta, por él y en él convocada. Es domingo; «éste es el día que hizo el Señor», es la Pascua, día de la creación nueva y siempre renovada. Es domingo; de su hoguera brilla toda la semana y vence oscuras tinieblas en jornadas de esperanza. Es domingo; un canto nuevo toda la tierra le canta al Padre, al Hijo, al Espíritu, único Dios que nos salva. Amén. $O bien:$ Quédate con nosotros, la noche está cayendo. ¿Cómo te encontraremos al declinar el día, si tu camino no es nuestro camino? Detente con nosotros; la mesa está servida, caliente el pan y envejecido el vino. ¿Cómo sabremos que eres un hombre entre los hombres, si no compartes nuestra mesa humilde? Repártenos tu cuerpo, y el gozo irá alejando la oscuridad que pesa sobre el hombre. Vimos romper el día sobre tu hermoso rostro, y al sol abrirse paso por tu frente. Que el viento de la noche no apague el fuego vivo que nos dejó tu paso en la mañana. Arroja en nuestras manos, tendidas en tu busca, las ascuas encendidas del Espíritu; y limpia, en lo más hondo del corazón del hombre, tu imagen empañada por la culpa.
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Salmodia — Salmo 1: Los dos caminos del hombre
castelhanoSalmo 1: Los dos caminos del hombre
_El árbol de la vida es tu cruz, oh Señor._
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. En el juicio los impíos no se levantarán, ni los pecadores en la asamblea de los justos; porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Salmodia — Salmo 2: El Mesías, rey vencedor
castelhanoSalmo 2: El Mesías, rey vencedor
_Yo mismo he establecido a mi rey en Sion._
¿Por qué se amotinan las naciones, y los pueblos planean un fracaso? Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Mesías: «Rompamos sus coyundas, sacudamos su yugo.» El que habita en el cielo sonríe, el Señor se burla de ellos. Luego les habla con ira, los espanta con su cólera: «Yo mismo he establecido a mi rey en Sion, mi monte santo.» Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: «Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. Pídemelo: te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra: los gobernarás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro de loza.» Y ahora, reyes, sed sensatos; escarmentad, los que regís la tierra: servid al Señor con temor, rendidle homenaje temblando; no sea que se irrite, y vayáis a la ruina, porque se inflama de pronto su ira. ¡Dichosos los que se refugian en Él! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Salmodia — Salmo 3: Confianza en medio de la angustia
castelhanoSalmo 3: Confianza en medio de la angustia
_Tú, Señor, eres mi escudo, tú mantienes alta mi cabeza._
Señor, cuántos son mis enemigos, cuántos se levantan contra mí; cuántos dicen de mí: «Ya no lo protege Dios» Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza. Si grito invocando al Señor, él me escucha desde su monte santo. Puedo acostarme y dormir y despertar: el Señor me sostiene. No temeré al pueblo innumerable que acampa a mi alrededor. Levántate, Señor; sálvame, Dios mío: tú golpeaste a mis enemigos en la mejilla, rompiste los dientes de los malvados. De ti, Señor, viene la salvación y la bendición sobre tu pueblo. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Primeira leitura
castelhanoDe la segunda carta a los Corintios $2 Cor 7, 2-16 $
Hermanos: Concedednos esto: a nadie ofendimos, a nadie arruinamos, a nadie explotamos. No os estoy censurando, ya os tengo dicho que os llevo tan en el corazón que estamos unidos para vida y para muerte. Os hablo con toda franqueza: estoy muy orgulloso de vosotros; en toda esta lucha me siento lleno de ánimos y rebosando de alegría. Ni cuando llegamos a Macedonia tuvo nuestro pobre cuerpo un momento de reposo: dificultades por todas partes, ataques por fuera y temores por dentro. Pero Dios, que da aliento a los deprimidos, nos animó con la llegada de Tito; y no sólo con su llegada, sino además con lo animado que venía de estar con vosotros; nos habló de vuestra añoranza, de vuestro llanto, de vuestra adhesión a mí; y esto me alegró todavía más. Después de todo, no me arrepiento de haberos dado un disgusto con mi carta; por un momento me arrepentí, al ver que aquella carta os disgustó, aunque duró poco; pero ahora me alegro, no de vuestra pena, sino de que esa pena produjo arrepentimiento. La llevasteis como Dios quiere, de modo que no habéis salido perdiendo nada por causa nuestra. Porque llevar la pena como Dios quiere produce arrepentimiento saludable y decisivo; en cambio, la tristeza de este mundo lleva a la muerte. Soportasteis la pena como Dios quiere, mirad ahora el resultado; cómo tomasteis la cosa a pecho y os excusasteis; qué indignación y qué respeto, cómo despertó añoranza, adhesión y ansia de justicia. Habéis probado plenamente que no teníais culpa en el asunto. En realidad, lo que más me interesaba al escribiros no eran el ofensor y el ofendido, sino que descubrieseis delante de Dios el interés que tenéis por nosotros. Esto es lo que nos ha dado ánimos. Además de estos ánimos, nos alegró enormemente lo feliz que se sentía Tito. Todos contribuisteis a que se sintiera a gusto. Él sabía el buen concepto en que os tengo, y no me habéis desmentido; yo siempre os hablo con verdad, y cuando alardeaba de vosotros con Tito era la pura verdad. Siente cada vez más afecto por vosotros, sobre todo al recordar cómo respondisteis unánimes y las atenciones y respeto con los que lo recibisteis. Me alegra poder contar con vosotros en todo.
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Leitura patrística
castelhanoSan Juan Crisóstomo $Homilías sobre II Corintios 14, 1-2 $
Nuevamente vuelve Pablo a hablar de la caridad, para atemperar la aspereza de su reprensión. Pues, después que los ha reprendido y les ha echado en cara que no lo aman como él los ama, sino que, separándose de su amor, se han juntado a otros hombres perniciosos, por segunda vez, suaviza la dureza de su reprensión, diciendo: Dadnos amplio lugar en vuestro corazón, esto es: «Amadnos». El favor que pide no es en manera alguna gravoso, y es un favor de más provecho para el que lo da que para el que lo recibe. Y no dice: «Amadnos», sino: Dadnos amplio lugar en vuestro corazón, expresión que incluye un matiz de compasión. «¿Quién -dice- nos ha echado fuera de vuestra mente? ¿Quién nos ha arrojado de ella? ¿Cuál es la causa de que nos sintamos al estrecho entre vosotros?» Antes había dicho: Vosotros estáis encogidos por dentro, y ahora aclara el sentido de esta expresión, diciendo: Dadnos amplio lugar en vuestro corazón, añadiendo este nuevo motivo para atraérselos. Nada hay, en efecto, que mueva tanto a amar como el pensamiento, por parte de la persona amada, de que aquel que la ama desea en gran manera verse correspondido. Ya os tengo dicho - añade- que os llevo tan en el corazón, que estamos unidos para vida y para muerte. Muy grande es la fuerza de este amor, pues que, a pesar de sus desprecios, desea morir y vivir con ellos. «Porque os llevamos en el corazón, mas no de cualquier modo, sino del modo dicho». Porque puede darse el caso de uno que ame pero rehuya el peligro; no es éste nuestro caso. Me siento lleno de ánimos. ¿De qué ánimos? «De los que vosotros me proporcionáis: porque os habéis enmendado y me habéis consolado así con vuestras obras». Esto es propio del que ama, reprochar la falta de correspondencia a su amor, pero con el temor de excederse en sus reproches y causar tristeza. Por esto, dice: Me siento lleno de ánimos y rebosando de alegría. Es como si dijera: «Me habéis proporcionado una gran tristeza, pero me habéis proporcionado también una gran satisfacción y consuelo, ya que no sólo habéis quitado la causa de mi tristeza, sino que además me habéis llenado de una alegría mayor aún». Y, a continuación, explica cuán grande sea esta alegría, cuando, después que ha dicho: Me siento rebosando de alegría, añade también: En toda esta lucha. «Tan grande -dice- es el placer que me habéis dado, que ni estas tan graves tribulaciones han podido oscurecerlo, sino que su grandeza exuberante ha superado todos los pesares que nos invadían y ha hecho que ni los sintiéramos».
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Responsórios
castelhano$℣. $La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza. $℟. $Enseñaos unos a otros con toda sabiduría. $℟. $Llevar la pena como Dios quiere produce arrepentimiento saludable y decisivo; en cambio, la tristeza de este mundo lleva a la muerte. $℣. $Llevamos la pena como Dios quiere, de modo que no hemos salido perdiendo nada. $℟. $En cambio, la tristeza de este mundo lleva a la muerte. $℟. $La marca de apóstol se vio en mi trabajo entre vosotros, en todo mi aguante y en las señales, portentos y milagros. $℣. $Con muchísimo gusto gastaré, y me desgastaré yo mismo por vosotros. $℟. $En todo mi aguante y en las señales, portentos y milagros.
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Súplicas
V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.
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Evangelho do dia (para meditação)
Jo 6, 1-15
Naquele tempo, 1Jesus foi para o outro lado do mar da Galileia, também chamado de Tiberíades.2Uma grande multidão o seguia, porque via os sinais que ele operava a favor dos doentes. 3Jesus subiu ao monte e sentou-se aí, com os seus discípulos. 4Estava próxima a Páscoa, a festa dos judeus.5Levantando os olhos, e vendo que uma grande multidão estava vindo ao seu encontro, Jesus disse a Filipe: “Onde vamos comprar pão para que eles possam comer?” 6Disse isso para pô-lo à prova, pois ele mesmo sabia muito bem o que ia fazer.7Filipe respondeu: “Nem duzentas moedas de prata bastariam para dar um pedaço de pão a cada um”.8Um dos discípulos, André, o irmão de Simão Pedro, disse: 9“Está aqui um menino com cinco pães de cevada e dois peixes. Mas o que é isso para tanta gente?”10Jesus disse: “Fazei sentar as pessoas”. Havia muita relva naquele lugar, e lá se sentaram, aproximadamente, cinco mil homens.11Jesus tomou os pães, deu graças e distribuiu-os aos que estavam sentados, tanto quanto queriam. E fez o mesmo com os peixes.12Quando todos ficaram satisfeitos, Jesus disse aos discípulos: “Recolhei os pedaços que sobraram, para que nada se perca!”13Recolheram os pedaços e encheram doze cestos com as sobras dos cinco pães, deixadas pelos que haviam comido. 14Vendo o sinal que Jesus tinha realizado, aqueles homens exclamavam: “Este é verdadeiramente o Profeta, aquele que deve vir ao mundo”.15Mas, quando notou que estavam querendo levá-lo para proclamá-lo rei, Jesus retirou-se de novo, sozinho, para o monte.
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Oração
castelhanoOração final própria do ofício
Oh Dios, protector de los que en ti esperan, sin ti nada es fuerte ni santo; multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros, que podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
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Bênção
Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.
Como rezar as Horas
- Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
- Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
- Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
- Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
- Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
- Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.