Terça-feira, 6 de outubro de 2026
Caminho de FéOração · Liturgia · Palavra
Data de referência: 2026-10-06

Liturgia das Horas

Ofício das Leituras

Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.

Textos próprios do dia em castelhano

O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.

Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.

Para ler em português agora, cada seção castelhana tem o botão “Traduzir para português (Brasil)”. É tradução automática, feita por máquina, e pode conter imprecisões — por isso o original permanece na tela e o aviso acompanha a tradução.

Tempo ComumSemana 2 do saltérioAno A21/02/2023

Terça-feira da 7ª Semana do Tempo Comum

Qualquer hora do dia

Ofício das Leituras

Terça-feira da 7ª Semana do Tempo Comum · Tempo Comum

  1. 1

    Ofício das Leituras — Terça-feira da 7ª Semana do Tempo Comum

    Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: verde · Semana 2 do Saltério · Ciclo A

  2. 2

    Invocação inicial

    V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.

  3. 3

    Hino

    castelhano

    Señor, el día empieza. Como siempre, postrados a tus pies, la luz del día queremos esperar. Eres la fuerza que tenemos los débiles, nosotros. Padre nuestro, que en los cielos estás, haz a los hombres iguales: que ninguno se avergüence de los demás; que todos al que gime den consuelo; que todos, al que sufre del hambre la tortura, le regalen en rica mesa de manteles blancos con blanco pan y generoso vino; que no luchen jamás; que nunca emerjan, entre las áureas mieses de la historia, sangrientas amapolas, las batallas. Luz, Señor, que ilumine las campiñas y las ciudades; que a los hombres todos, en sus destellos mágicos, envuelva luz inmortal; Señor, luz de los cielos, fuente de amor y causa de la vida. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Amén. $O bien:$ Estoy, Señor, en la ribera sola del infinito afán. Un niño grita entre las olas, contra el viento yermo: A través de la nada, van mis caminos hacia el dolor más alto, pidiendo asilo. La espuma me sostiene, y el verde frío de las olas me lleva pidiendo asilo. Hacia el amor más alto que hay en mí mismo, la esperanza me arrastra, pidiendo asilo. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.

  4. 4

    Salmodia — Salmo 67-I: Entrada triunfal del Señor

    castelhano

    Salmo 67-I: Entrada triunfal del Señor

    _Se levanta Dios, y huyen de su presencia los que lo odian._

    Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian; como el humo se disipa, se disipan ellos; como se derrite la cera ante el fuego, así perecen los impíos ante Dios. En cambio, los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. Cantad a Dios, tocad en su honor, alfombrad el camino del que avanza por el desierto; su nombre es el Señor: alegraos en su presencia. Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece; sólo los rebeldes se quedan en la tierra abrasada. Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo y avanzabas por el desierto, la tierra tembló, el cielo destiló ante Dios, el Dios del Sinaí; ante Dios, el Dios de Israel. Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  5. 5

    Salmodia — Salmo 67-II

    castelhano

    Salmo 67-II

    _Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte._

    El Señor pronuncia un oráculo, millares pregonan la alegre noticia: "los reyes, los ejércitos van huyendo, van huyendo; las mujeres reparten el botín. Mientras reposabais en los apriscos, las palomas batieron sus alas de plata, el oro destellaba en sus plumas. Mientras el Todopoderoso dispersaba a los reyes, la nieve bajaba sobre el Monte Umbrío". Las montañas de Basán son altísimas, las montañas de Basán son escarpadas; ¿por qué tenéis envidia, montañas escarpadas, del monte escogido por Dios para habitar, morada perpetua del Señor? Los carros de Dios son miles y miles: Dios marcha del Sinaí al santuario. Subiste a la cumbre llevando cautivos, te dieron tributo de hombres: incluso los que se resistían a que el Señor Dios tuviera una morada. Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. Dios aplasta las cabezas de sus enemigos, los cráneos de los malvados contumaces. Dice el Señor: "Los traeré desde Basán, los traeré desde el fondo del mar; teñirás tus pies en la sangre del enemigo y los perros la lamerán con sus lenguas". Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  6. 6

    Salmodia — Salmo 67-III

    castelhano

    Salmo 67-III

    _Reyes de la tierra, cantad a Dios, tocad para el Señor._

    Aparece tu cortejo, oh Dios, el cortejo de mi Dios, de mi Rey, hacia el santuario. Al frente, marchan los cantores; los últimos, los tocadores de arpa; en medio, las muchachas van tocando panderos. "En el bullicio de la fiesta, bendecid a Dios, al Señor, estirpe de Israel". Va delante Benjamín, el más pequeño; los príncipes de Judá con sus tropeles; los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí. Oh Dios, despliega tu poder, tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro. A tu templo de Jerusalén traigan los reyes su tributo. Reprime a la Fiera del Cañaveral, al tropel de los Toros, a los Novillos de los pueblos. Que se te rindan con lingotes de plata: dispersa las naciones belicosas. Lleguen los magnates de Egipto, Etiopía extienda sus manos a Dios. Reyes de la tierra, cantad a Dios, tocad para el Señor, que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos, que lanza su voz, su voz poderosa: "Reconoced el poder de Dios". Sobre Israel resplandece su majestad, y su poder sobre las nubes. Desde el santuario, Dios impone reverencia: es el Dios de Israel quien da fuerza y poder a su pueblo. ¡Dios sea bendito! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  7. 7

    Primeira leitura

    castelhano

    Del libro del Eclesiastés $Ecles 3, 1-22 $

    Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de sanar; tiempo de derruir, tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras, tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; tiempo de buscar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de desechar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz. ¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin. Y comprendí que el único bien del hombre es alegrarse y pasarlo bien en la vida. Pero que el hombre coma y beba y disfrute del producto de su trabajo es don de Dios. Comprendí que todo lo que hizo Dios durará siempre: no se puede añadir ni restar. Porque Dios exige que lo respeten. Lo que fue ya había sido, lo que será ya fue, pues Dios da alcance a lo que huye. Otra cosa observé bajo el sol: en la sede del derecho, el delito; en el tribunal de la justicia, la iniquidad; y pensé: «Al justo y al malvado los juzgará Dios. Hay una hora para cada asunto y un lugar para cada acción.» Acerca de los hombres, pensé así: «Dios los prueba para que vean que por sí mismos son animales.» Pues es una la suerte de hombres y animales: muere uno y muere el otro, todos tienen el mismo aliento, y el hombre no supera a los animales. Todos son vanidad. Todos caminan al mismo lugar, todos vienen del polvo, y todos vuelven al polvo. ¿Quién sabe si el aliento del hombre sube arriba y el aliento del animal baja a la tierra? Y así observé que el único bien del hombre es disfrutar de lo que hace: ésa es su paga; pues nadie lo ha de traer a disfrutar de lo que vendrá después de él.

  8. 8

    Leitura patrística

    castelhano

    San Gregorio de Nisa $De las homilías sobre el libro del Eclesiastés 6 $

    Tiene su tiempo -leemos- el nacer y su tiempo el morir. Bellamente comienza yuxtaponiendo estos dos hechos inseparables, el nacimiento y la muerte. Después del nacimiento, en efecto, viene inevitablemente la muerte, ya que toda nueva vida tiene por fin necesario la disolución de la muerte. Tiene su tiempo -dice- el nacer y su tiempo el morir. ¡Ojalá se me conceda también a mí el nacer a su tiempo y el morir oportunamente! Pues nadie debe pensar que el Eclesiastés habla aquí del nacimiento involuntario y de la muerte natural, como si en ello pudiera haber algún mérito. Porque el nacimiento no depende de la voluntad de la mujer, ni la muerte del libre albedrío del que muere. Y lo que no depende de nuestra voluntad no puede ser llamado virtud ni vicio. Hay que entender esta afirmación, pues, del nacimiento y muerte oportunos. Según mi entender, el nacimiento es a tiempo y no abortivo cuando, como dice Isaías, aquel que ha concebido del temor de Dios engendra su propia salvación con los dolores de parto del alma. Somos, en cierto modo, padres de nosotros mismos cuando, por la buena disposición de nuestro espíritu y por nuestro libre albedrío, nos formamos a nosotros mismos, nos engendramos, nos damos a luz. Esto hacemos cuando aceptamos a Dios en nosotros, hechos hijos de Dios, hijos de la virtud, hijos del Altísimo. Por el contrario, nos damos a luz abortivamente y nos hacemos imperfectos y nacidos fuera de tiempo cuando no está formada en nosotros lo que el Apóstol llama la forma de Cristo. Conviene, por tanto, que el hombre de Dios sea íntegro y perfecto. Así, pues, queda claro de qué manera nacemos a su tiempo y, en el mismo sentido, queda claro también de qué manera morimos a su tiempo y de qué manera, para san Pablo, cualquier tiempo era oportuno para una buena muerte. Él, en efecto, en sus escritos, exclama a modo de conjuro: Por el orgullo que siento por vosotros, cada día estoy al borde de la muerte, y también: Por tu causa nos degüellan cada día. Y también nosotros nos hemos enfrentado con la muerte. No se nos oculta, pues, en qué sentido Pablo estaba cada día al borde de la muerte: él nunca vivió para el pecado, mortificó siempre sus miembros carnales, llevó siempre en sí mismo la mortificación del cuerpo de Cristo, estuvo siempre crucificado con Cristo, no vivió nunca para sí mismo, sino que Cristo vivía en él. Ésta, a mi juicio, es la muerte oportuna, la que alcanza la vida verdadera. Yo -dice el Señor- doy la muerte y la vida, para que estemos convencidos de que estar muertos al pecado y vivos en el espíritu es un verdadero don de Dios. Porque el oráculo divino nos asegura que es él quien, a través de la muerte, nos da la vida.

  9. 9

    Responsórios

    castelhano

    $℣. $Voy a escuchar lo que dice el Señor. $℟. $Dios anuncia la paz a su pueblo. $℟. $El momento es apremiante. Queda como solución que los que negocian en el mundo vivan como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina. $℣. $Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol. $℟. $Porque la representación de este mundo se termina. $℟. $Yo doy la muerte y la vida, yo desgarro y yo curo, y no hay quien libre de mi mano. $℣. $Yo tengo las llaves de la muerte y del abismo. $℟. $Y no hay quien libre de mi mano.

  10. 10

    Súplicas

    V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.

  11. 11

    Oração

    castelhano

    Oração final própria do ofício

    Dios todopoderoso y eterno, concede a tu pueblo que la meditación asidua de tu doctrina le enseñe a cumplir, de palabra y de obra, lo que a ti te complace. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

  12. 12

    Bênção

    Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.

Fonte dos textos próprios do dia: breviarium (textos próprios em castelhano) · status: textos próprios obtidos agora

“Sete vezes por dia eu vos louvo” (Sl 119,164)

Como rezar as Horas

  • Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
  • Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
  • Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
  • Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
  • Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
  • Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.