Liturgia das Horas
Ofício das Leituras
Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.
Textos próprios do dia em castelhano
O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.
Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.
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Quarta-feira da 29ª Semana do Tempo Comum
Qualquer hora do dia
Ofício das Leituras
Quarta-feira da 29ª Semana do Tempo Comum · Tempo Comum
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Ofício das Leituras — Quarta-feira da 29ª Semana do Tempo Comum
Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: verde · Semana 4 do Saltério · Ciclo B
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Invocação inicial
V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.
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Hino
castelhanoOh Principio de todo, Redentor del mundo Cristo, Rey de reyes, Juez temible, las preces y también las alabanzas, escucha clemente. A través de la noche con himnos te cantamos, sé Tú mismo quien los haga gratos; restáuranos con tu eterna melodía, Autor de la luz. Danos días dichosos de vida honesta alcanzando tu vida a los muertos, y que siempre resplandezca en nuestros actos tu gloria eterna. Enciende nuestro pecho, oh Piadoso quema nuestra vida y haznos vigilantes, para que siempre llevemos encendidas nuestras lámparas. Celebremos al Padre omnipotente, y, con el mismo honor incesante, a ti, Salvador nuestro, Rey por siempre; que el mundo entero resuene con la gloria del Espíritu Santo. Amén.
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Salmodia — Salmo 102-I: Himno a la misericordia de Dios
castelhanoSalmo 102-I: Himno a la misericordia de Dios
_Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios._
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; Él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura; Él sacia de bienes tus anhelos, y como un águila se renueva tu juventud. El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Salmodia — Salmo 102-II
castelhanoSalmo 102-II
_Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles._
El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro. Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo, que el viento la roza, y ya no existe, su terreno no volverá a verla. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Salmodia — Salmo 102-III
castelhanoSalmo 102-III
_Bendecid al Señor, todas sus obras._
Pero la misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza y recitan y cumplen sus mandatos. El Señor puso en el cielo su trono, su soberanía gobierna el universo. Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra. Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos. Bendecid al Señor, todas sus obras, en todo lugar de su imperio. ¡Bendice, alma mía, al Señor! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Primeira leitura
castelhanoDel libro del profeta Zacarías $Za 3, 1-4, 14 $
En aquellos días, el Señor me enseñó al sumo sacerdote, Josué, de pie ante el ángel del Señor. A su derecha estaba el Satán acusándolo. El Señor dijo a Satán: «El Señor te llama al orden, Satán, el Señor que ha escogido a Jerusalén te llama al orden. ¿No es ése un tizón sacado del fuego?» Josué estaba vestido con un traje sucio, en pie delante del ángel. Éste dijo a los que estaban allí delante: «Quitadle el traje sucio.» Y a él le dijo: «Mira, aparto de ti la culpa y te visto de fiesta.» Y añadió: «Ponedle en la cabeza una diadema limpia.» Le pusieron la diadema limpia y lo revistieron. El ángel del Señor asistía y dijo a Josué: «Así dice el Señor: Si sigues mi camino y guardas mis mandamientos, también administrarás mi templo y guardarás mis atrios, y te dejaré acercarte con esos que están ahí. Escucha, pues, Josué, sumo sacerdote, tú y los compañeros que se sientan en tu presencia: Son figuras proféticas; mirad, yo enviaré mi siervo Germen; la piedra que coloqué ante Josué -sobre una piedra, siete ojos-, en ella grabo una inscripción -oráculo del Señor de los ejércitos-: en un solo día destruiré la culpa de esta tierra. Aquel día -oráculo del Señor de los ejércitos-, se invitarán uno a otro bajo la parra y la higuera.» Volvió el ángel que hablaba conmigo y me despertó como se despierta a uno del sueño, y me dijo: «¿Qué ves?» «Veo un candelabro de oro macizo con un cuenco en la punta, siete lámparas y siete tubos que enlazan con la punta. Y dos olivos junto a él, a derecha e izquierda.» Pregunté al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué significan, señor?» El ángel que hablaba conmigo contestó: «Pero ¿no sabes lo que significan?» Repuse: «No, señor.» Entonces él me explicó: «Esas siete lámparas representan los ojos del Señor, que se pasean por toda la tierra.» Entonces yo pregunté: «¿Y qué significan esos dos olivos a derecha e izquierda del candelabro?» Insistí: «¿Qué significan los dos plantones de olivo junto a los dos tubos de oro que conducen el aceite?» Me dijo: «Pero ¿no lo sabes?» Respondí: «No, señor.» Y me dijo: «Son los dos ungidos que sirven al Dueño de todo el mundo.»
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Leitura patrística
castelhanoSan Máximo Confesor $Cuestión 63, a Talasio $
La lámpara colocada sobre el candelero, de la que habla la Escritura, es nuestro Señor Jesucristo, luz verdadera del Padre, que, viniendo a este mundo, alumbra a todo hombre; al tomar nuestra carne, el Señor se ha convertido en lámpara y por esto es llamado «luz», es decir, Sabiduría y Palabra del Padre y de su misma naturaleza. Como tal es proclamado en la Iglesia por la fe y por la piedad de los fieles. Glorificado y manifestado ante las naciones por su vida santa y por la observancia de los mandamientos, alumbra a todos los que están en la casa (es decir, en este mundo), tal como lo afirma en cierto lugar esta misma Palabra de Dios: No se enciende una lámpara para meterla debajo el celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Se llama a sí mismo claramente lámpara, como quiera que, siendo Dios por naturaleza, quiso hacerse hombre por una dignación de su amor. Según mi parecer, también el gran David se refiere a esto cuando, hablando del Señor, dice: Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. Con razón, pues, la Escritura llama lámpara a nuestro Dios y Salvador, ya que él nos libra de las tinieblas de la ignorancia y del mal. Él, en efecto, al disipar, a semejanza de una lámpara, la oscuridad de nuestra ignorancia y las tinieblas de nuestro pecado, ha venido a ser como un camino de salvación para todos los hombres: con la fuerza que comunica y con el conocimiento que otorga, el Señor conduce hacia el Padre a quienes con él quieren avanzar por el camino de la justicia y seguir la senda de los mandatos divinos. En cuanto al candelero, hay que decir que significa la santa Iglesia, la cual, con su predicación, hace que la palabra luminosa de Dios brille e ilumine a los hombres del mundo entero, como si fueran los moradores de la casa, y sean llevados de este modo al conocimiento de Dios con los fulgores de la verdad. La palabra de Dios no puede, en modo alguno, quedar oculta bajo el celemín; al contrario, debe ser colocada en lo más alto de la Iglesia, como el mejor de sus adornos. Si la palabra quedara disimulada bajo la letra de la ley, como bajo un celemín, dejaría de iluminar con su luz eterna a los hombres. Escondida bajo el celemín, la palabra ya no sería fuente de contemplación espiritual para los que desean librarse de la seducción de los sentidos, que, con su engaño, nos inclinan a captar solamente las cosas pasajeras y materiales; puesta, en cambio, sobre el candelero de la Iglesia, es decir, interpretada por el culto en espíritu y verdad, la palabra de Dios ilumina a todos los hombres. La letra, en efecto, si no se interpreta según su sentido espiritual, no tiene más valor que el sensible y está limitada a lo que significan materialmente sus palabras, sin que el alma llegue a comprender el sentido de lo que está escrito. No coloquemos, pues, bajo el celemín, con nuestros pensamientos racionales, la lámpara encendida (es decir, la palabra que ilumina la inteligencia), a fin de que no se nos pueda culpar de haber colocado bajo la materialidad de la letra la fuerza incomprensible de la sabiduría; coloquémosla, más bien, sobre el candelero (es decir, sobre la interpretación que le da la Iglesia), en lo más elevado de la genuina contemplación; así iluminará a todos los hombres con los fulgores de la revelación divina.
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Responsórios
castelhano$℣. $Instrúyeme, Señor, en el camino de tus decretos. $℟. $Y meditaré tus maravillas. $℟. $Éstos son los dos olivos y los dos candelabros que están en la presencia del Señor de la tierra. $℣. $El Señor hará que sus dos testigos profeticen. $℟. $Que están en la presencia del Señor de la tierra. $℟. $Caminad mientras tenéis luz, antes que os sorprendan las tinieblas. Mientras hay luz, fiaos de la luz, para que seáis hijos de la luz. $℣. $Yo he venido a este mundo para que los que no ven vean. $℟. $Mientras hay luz, fiaos de la luz, para que seáis hijos de la luz.
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Súplicas
V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.
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Oração
castelhanoOração final própria do ofício
Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos preceda y acompañe, de manera que estemos dispuestos a obrar siempre el bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
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Bênção
Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.
Como rezar as Horas
- Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
- Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
- Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
- Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
- Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
- Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.