Quarta-feira, 7 de outubro de 2026
Caminho de FéOração · Liturgia · Palavra
Data de referência: 2026-10-07

Liturgia das Horas

Ofício das Leituras

Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.

Textos próprios do dia em castelhano

O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.

Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.

Para ler em português agora, cada seção castelhana tem o botão “Traduzir para português (Brasil)”. É tradução automática, feita por máquina, e pode conter imprecisões — por isso o original permanece na tela e o aviso acompanha a tradução.

Tempo ComumSemana 1 do saltérioAno C02/06/2013

Santos Marcelino e Pedro, mártires

Qualquer hora do dia

Ofício das Leituras

Santos Marcelino e Pedro, mártires · Tempo Comum

  1. 1

    Ofício das Leituras — Santos Marcelino e Pedro, mártires

    Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: vermelho · Semana 1 do Saltério · Ciclo C

  2. 2

    Invocação inicial

    V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.

  3. 3

    Hino

    castelhano

    De rodillas, Señor, ante el sagrario, que guarda cuanto queda de amor y de unidad, venimos con las flores de un deseo, para que nos las cambies en frutos de verdad. Cristo en todas las almas, y en el mundo la paz. Cristo en todas las almas, y en el mundo la paz. Como ciervos sedientos que van hacia la fuente, vamos hacia tu encuentro, sabiendo que vendrás; porque el que la busca es porque ya en la frente lleva un beso de paz, lleva un beso de paz. Como estás, mi Señor, en la custodia igual que la palmera que alegra el arenal, queremos que en el centro de la vida reine sobre las cosas tu ardiente caridad. Cristo en todas las almas, y en el mundo la paz. Cristo en todas las almas, y en el mundo la paz. Amén.

  4. 4

    Salmodia — Salmo 22: El buen pastor

    castelhano

    Salmo 22: El buen pastor

    _Decid a los convidados: «Tengo preparado el banquete, venid a la boda.» Aleluya._

    El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  5. 5

    Salmodia — Salmo 41: Deseo del Señor y ansias de contemplar el templo

    castelhano

    Salmo 41: Deseo del Señor y ansias de contemplar el templo

    _El que tenga sed, que venga a mí y beba en la fuente eterna._

    Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Las lágrimas son mi pan noche y día, mientras todo el día me repiten: «¿Dónde está tu Dios?» Recuerdo otros tiempos, y desahogo mi alma conmigo: cómo marchaba a la cabeza del grupo, hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta. ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío.» Cuando mi alma se acongoja, te recuerdo desde el Jordán y el Hermón y el Monte Menor. Una sima grita a otra sima con voz de cascadas: tus torrentes y tus olas me han arrollado. De día el Señor me hará misericordia, de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida. Diré a Dios: «Roca mía, ¿por qué me olvidas? ¿Por qué voy andando, sombrío, hostigado por mi enemigo?» Se me rompen los huesos por las burlas del adversario; todo el día me preguntan: «¿Dónde está tu Dios?» ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío.» Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  6. 6

    Salmodia — Salmo 80: Solemne renovación de la alianza

    castelhano

    Salmo 80: Solemne renovación de la alianza

    _El Señor nos alimentó con flor de harina, nos sació con miel silvestre._

    Aclamad a Dios, nuestra fuerza; dad vítores al Dios de Jacob: acompañad, tocad los panderos, las cítaras templadas y las arpas; tocad la trompeta por la luna nueva, por la luna llena, que es nuestra fiesta. Porque es una ley de Israel, un precepto del Dios de Jacob, una norma establecida para José al salir de Egipto. Oigo un lenguaje desconocido: "Retiré sus hombros de la carga, y sus manos dejaron la espuerta. Clamaste en la aflicción, y te libré, te respondí oculto entre los truenos, te puse a prueba junto a la fuente de Meribá. Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti; ¡ojalá me escuchases, Israel! No tendrás un dios extraño, no adorarás un dios extranjero; yo soy el Señor, Dios tuyo, que te saqué del país de Egipto; abre la boca que te la llene." Pero mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso obedecer: los entregué a su corazón obstinado, para que anduviesen según sus antojos. ¡Ojalá me escuchase mi pueblo y caminase Israel por mi camino!: en un momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios; los que aborrecen al Señor te adularían, y su suerte quedaría fijada; te alimentaría con flor de harina, te saciaría con miel silvestre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  7. 7

    Primeira leitura

    castelhano

    Del libro de Job $Jb 28,1-28 $

    Job dijo: «Tiene la plata veneros; el oro, un lugar para refinarlo; el hierro se extrae de la tierra; al fundirse la piedra, sale el bronce. El hombre impone fronteras a las tinieblas, explora los últimos rincones, las grutas más lóbregas; perfora galerías inaccesibles, olvidadas del caminante; oscila suspendido, lejos de los hombres. La tierra que da pan se trastorna con fuego subterráneo; sus piedras son yacimientos de zafiros, sus terrones tienen pepitas de oro. Su sendero no lo conoce el buitre, no lo divisa el ojo del halcón, no lo huellan las fieras arrogantes ni lo pisan los leones. El hombre echa mano al pedernal, descuaja las montañas de raíz; en la roca hiende galerías, atenta la mirada a todo lo precioso, ataja los hontanares de los ríos y saca lo oculto a la luz. Pero la sabiduría, ¿de dónde se saca?, ¿dónde está el yacimiento de la prudencia? El hombre no sabe su precio, no se encuentra en la tierra de los vivos. Dice el océano: "No está en mí"; responde el mar: "No está conmigo." No se da a cambio de oro ni se le pesa plata como precio, no se paga con oro de Ofir, con ónices preciosos o zafiros, no la igualan el oro ni el vidrio, ni se paga con vasos de oro fino, no cuentan el cristal ni los corales, y adquirirla cuesta más que las perlas; no la iguala el topacio de Etiopía, ni se compara con el oro más puro. ¿De dónde se saca la sabiduría, dónde está el yacimiento de la prudencia? Se oculta a los ojos de las fieras y se esconde de las aves del cielo. Muerte y abismo confiesan: "De oídas conocemos su fama." Sólo Dios conoce su camino, él conoce su yacimiento, pues él contempla los límites del orbe y ve cuanto hay bajo el cielo. Cuando señaló su peso al viento y definió la medida de las aguas, cuando impuso su ley a la lluvia y su ruta al relámpago y al trueno, entonces la vio y la calculó, la escrutó y la asentó. Y dijo al hombre: "Respetar al Señor es sabiduría, apartarse del mal es prudencia."»

  8. 8

    Leitura patrística

    castelhano

    San Agustín de Hipona $De las confesiones (Lib 1,1,1-2,2; 5,5: CSEL 33, 1-5) $

    <i>Grande eres, Señor, y muy digno de alabanza; eres grande y poderoso, tu sabiduría no tiene medida.</i> Y el hombre, parte de tu creación, desea alabarte; el hombre, que arrastra consigo su condición mortal, la convicción de su pecado y la convicción de que tú resistes a los soberbios. Y, con todo, el hombre, parte de tu creación, desea alabarte. De ti proviene esta atracción a tu alabanza, porque nos has hecho para ti, y nuestro corazón no halla sosiego hasta que descansa en ti. Haz, Señor, que llegue a saber y entender qué es primero, si invocarte o alabarte, qué es antes, conocerte o invocarte. Pero, ¿quién podrá invocarte sin conocerte? Pues el que te desconoce se expone a invocar una cosa por otra. ¿Será más bien que hay que invocarte para conocerte? <i>Pero, ¿cómo van a invocar a aquel en quien no han creído? Y ¿cómo van a creer sin alguien que proclame? Alabarán al Señor los que lo buscan.</i> Porque los que lo buscan lo encuentran y, al encontrarlo, lo alaban. Haz, Señor, que te busque invocándote, y que te invoque creyendo en ti, ya que nos has sido predicado. Te invoca, Señor, mi fe, la que tú me has dado, la que tú me has inspirado por tu Hijo hecho hombre, por el ministerio de tu predicador. Y ¿cómo invocaré a mi Dios, a mi Dios y Señor? Porque, al invocarlo, lo llamo para que venga a mi. Y ¿a qué lugar de mi persona puede venir mi Dios? ¿A qué parte de mi ser puede venir el Dios que ha hecho el cielo y la tierra? ¿Es que hay algo en mí, Señor, Dios mío, capaz de abarcarte? ¿Es que pueden abarcarte el cielo y la tierra que tú hiciste, y en los cuales me hiciste a mí? O ¿por ventura el hecho de que todo lo que existe no existiría sin ti hace que todo lo que existe pueda abarcarte? ¿Cómo, pues, yo, que efectivamente existo, pido que vengas a mi, si, por el hecho de existir, ya estás en mí? Porque yo no estoy ya en el abismo y, sin embargo, tú estás también allí. Pues, si <i>me acuesto en el abismo, allí te encuentro.</i> Por tanto, Dios mío, yo no existiría, no existiría en absoluto, si tú no estuvieras en mí. O ¿será más acertado decir que yo no existiría si no estuviera en ti, <i>origen, guía y meta del universo?</i> También esto, Señor, es verdad. ¿A dónde invocarte que vengas, si estoy en ti? ¿Desde dónde puedes venir a mi? ¿A dónde puedo ir fuera del cielo y de la tierra, para que desde ellos venga a mi el Señor, que ha dicho: <i>No lleno yo el cielo y la tierra?</i> ¿Quién me dará que pueda descansar en ti? ¿Quién me dará que vengas a mi corazón y lo embriagues con tu presencia, para que olvide mis males y te abrace a ti, mi único bien? ¿Quién eres tú para mí? Sé condescendiente conmigo, y permite que te hable. ¿Qué soy yo para ti, que me mandas amarte y que, si no lo hago, te enojas conmigo y me amenazas con ingentes infortunios? ¿No es ya suficiente infortunio el hecho de no amarte? ¡Ay de mi! Dime, Señor, Dios mío, por tu misericordia, qué eres tú para mí. <i>Di a mi alma: «Yo soy tu victoria».</i> Díselo de manera que lo oiga. Mira, Señor: los oídos de mi corazón están ante ti; ábrelos y <i>di a mi alma: «Yo soy tu victoria».</i> Correré tras estas palabras tuyas y me aferraré a ti. No me escondas tu rostro: muera yo, para que no muera, y pueda así contemplarlo.

  9. 9

    Responsórios

    castelhano

    $℣. $La sabiduría se ha construido su casa. Aleluya. $℟. $Ha mezclado el vino y puesto la mesa. Aleluya. $℟. $Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. $℟. $Vosotros sois en Cristo Jesús, al que Dios ha hecho para nosotros sabiduría. $℟. $Predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. $℟. $¿No te tengo a ti en el cielo?, y contigo, ¿qué me importa la tierra? Se consumen mi corazón y mi carne por Dios, mi lote perpetuo. $℟. $Di a mi alma; «Yo soy tu victoria.» $℟. $Se consumen mi corazón y mi carne por Dios, mi lote perpetuo..

  10. 10

    Súplicas

    V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.

  11. 11

    Oração

    castelhano

    Oração final própria do ofício

    Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu cuerpo y de tu sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

  12. 12

    Bênção

    Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.

Fonte dos textos próprios do dia: breviarium (textos próprios em castelhano) · status: textos próprios obtidos agora

“Sete vezes por dia eu vos louvo” (Sl 119,164)

Como rezar as Horas

  • Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
  • Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
  • Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
  • Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
  • Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
  • Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.