Liturgia das Horas
Laudes (Oração da Manhã)
Louvor ao nascer do dia, consagrando a manhã a Cristo Ressuscitado. Sugerida: Ao amanhecer. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.
Textos próprios do dia em castelhano
O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.
Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.
Para ler em português agora, cada seção castelhana tem o botão “Traduzir para português (Brasil)”. É tradução automática, feita por máquina, e pode conter imprecisões — por isso o original permanece na tela e o aviso acompanha a tradução.
Santa Teresa de Jesus (de Ávila), virgem e doutora
Ao amanhecer
Laudes (Oração da Manhã)
Santa Teresa de Jesus (de Ávila), virgem e doutora · Tempo Comum
- 1
Laudes (Oração da Manhã) — Santa Teresa de Jesus (de Ávila), virgem e doutora
Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: branco · Semana 4 do Saltério · Ciclo B
- 2
Invocação inicial
V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.
- 3
Hino
castelhanoVeisme aquí, mi dulce Amor, amor dulce, veisme aquí: ¿qué mandáis hacer de mí? Veis aquí mi corazón, yo le pongo en vuestra palma, mi cuerpo, mi vida y alma, mis entrañas y afición; dulce Esposo y redención, pues por vuestra me ofrecí: ¿qué mandáis hacer de mí? Dadme muerte, dadme vida: dad salud o enfermedad, honra o deshonra me dad, dadme guerra o paz crecida, flaqueza o fuerza cumplida, que a todo digo que sí: ¿qué mandáis hacer de mí? Dadme riqueza o pobreza, dad consuelo o desconsuelo, dadme alegría o tristeza, dadme infierno o dadme cielo, vida dulce, sol sin velo, pues del todo me rendí: ¿qué mandáis hacer de mí? Si queréis, dadme oración, si no, dadme sequedad, si abundancia y devoción, y si no esterilidad. Soberana Majestad, sólo hallo paz aquí: ¿qué mandáis hacer de mi? Si queréis que esté holgando, quiero por amor holgar. Si me mandáis trabajar, morir quiero trabajando. Amén.
- 4
Salmodia — Salmo 89: Baje a nosotros la bondad del Señor
castelhanoSalmo 89: Baje a nosotros la bondad del Señor
_Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor._
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre tú eres Dios. Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. ¡Cómo nos ha consumido tu cólera y nos ha trastornado tu indignación! Pusiste nuestras culpas ante ti, nuestros secretos ante la luz de tu mirada: y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera, y nuestros años se acabaron como un suspiro. Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan. ¿Quién conoce la vehemencia de tu ira, quién ha sentido el peso de tu cólera? Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos; por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Danos alegría, por los días en que nos afligiste, por los años en que sufrimos desdichas. Que tus siervos vean tu acción y sus hijos tu gloria. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- 5
Salmodia — Isaías 42, 10-16: Cántico nuevo al Dios vencedor y salvador
castelhanoIsaías 42, 10-16: Cántico nuevo al Dios vencedor y salvador
_Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor._
Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra; muja el mar y lo que contiene, las costas y sus habitantes; alégrese el desierto con sus tiendas, los cercados que habita Cadar; exulten los habitantes de Petra, clamen desde la cumbre de las montañas; den gloria al Señor, anuncien su alabanza en las costas. El Señor sale como un héroe, excita su ardor como un guerrero, lanza el alarido, mostrándose valiente frente al enemigo. "Desde antiguo guardé silencio, me callaba, aguantaba; como parturienta, grito, jadeo y resuello. Agostaré montes y collados, secaré toda su hierba, convertiré los ríos en yermo, desecaré los estanques; conduciré a los ciegos por el camino que no conocen, los guiaré por senderos que ignoran; ante ellos convertiré la tiniebla en luz, lo escabroso en llano." Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- 6
Salmodia — Salmo 134-I: Himno a Dios, realizador de maravillas
castelhanoSalmo 134-I: Himno a Dios, realizador de maravillas
_Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor._
Alabad el nombre del Señor, alabadlo, siervos del Señor, que estáis en la casa del Señor, en los atrios de la casa de nuestro Dios. Alabad al Señor porque es bueno, tañed para su nombre, que es amable. Porque él se escogió a Jacob, a Israel en posesión suya. Yo sé que el Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses. El Señor todo lo que quiere lo hace: en el cielo y en la tierra, en los mares y en los océanos. Hace subir las nubes desde el horizonte, con los relámpagos desata la lluvia, suelta a los vientos de sus silos. Él hirió a los primogénitos de Egipto, desde los hombres hasta los animales. Envió signos y prodigios -en medio de ti, Egipto- contra el Faraón y sus ministros. Hirió de muerte a pueblos numerosos, mató a reyes poderosos: a Sijón, rey de los amorreos, a Hog, rey de Basán, y a todos los reyes de Canaán. Y dio su tierra en heredad, en heredad a Israel, su pueblo. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- 7
Leitura breve
castelhanoSb 7, 7-8
Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza.
- 8
Responsório breve
castelhano$℣. $Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro. $℟. $Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro. $℣. $Tu rostro buscaré, Señor. $℟. $Buscad mi rostro. $℣. $Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. $℟. $Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.
- 9
Cântico de Zacarias (Benedictus)
Lc 1,68-79
_Ésta es la virgen prudente que, unida a Cristo, resplandece como el sol en el reino celestial._
Bendito seja o Senhor Deus de Israel, porque visitou e resgatou o seu povo. Suscitou-nos um poderoso Salvador, na casa de Davi, seu servo, como prometera desde o princípio, pela boca dos seus santos profetas, para nos livrar dos nossos inimigos e das mãos de todos os que nos odeiam. Assim usou de misericórdia com nossos pais, lembrando-se da sua santa aliança, do juramento que fez a Abraão, nosso pai, de nos conceder que, sem temor, libertados das mãos dos inimigos, o sirvamos em santidade e justiça, todos os dias da nossa vida. E tu, menino, serás chamado profeta do Altíssimo, porque irás diante do Senhor a preparar os seus caminhos, para dar ao seu povo o conhecimento da salvação, na remissão dos seus pecados; pelas entranhas de misericórdia do nosso Deus, com que nos visitou o Sol nascente lá do alto, para iluminar os que jazem nas trevas e na sombra da morte, e dirigir os nossos passos no caminho da paz. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém.
- 10
Preces
castelhanoGlorifiquemos a Cristo, esposo y corona de las vírgenes, y supliquémosle diciendo: _Jesús, corona de las vírgenes, escúchanos._ - Oh Cristo, a quien las vírgenes amaron como a su único esposo, _concédenos que nada nos aparte de tu amor._ - Tú que coronaste a María como reina de las vírgenes, _concédenos, por su intercesión, servirte siempre con pureza de corazón._ - Por intercesión de las santas vírgenes, que te sirvieron siempre con fidelidad, para alcanzar la santidad de cuerpo y alma, _ayúdanos, Señor, a que los bienes de este mundo que pasa no nos separen de tu amor eterno._ - Señor Jesús, esposo que has de venir y a quien las vírgenes prudentes esperaban, _concédenos vivir en vela, esperando tu retorno glorioso._ - Por intercesión de santa N., que fue virgen sensata y una de las prudentes, _concédenos, Señor, la verdadera sabiduría y la pureza de costumbres._
- 11
Pai Nosso
Pai nosso que estais nos céus, santificado seja o vosso nome; venha a nós o vosso reino; seja feita a vossa vontade, assim na terra como no céu. O pão nosso de cada dia nos dai hoje; perdoai as nossas ofensas, assim como nós perdoamos a quem nos tem ofendido; e não nos deixeis cair em tentação, mas livrai-nos do mal. Amém.
- 12
Oração
castelhanoOração final própria do ofício
Señor, Dios nuestro, que por tu Espíritu has suscitado a santa Teresa de Ávila, para mostrar a tu Iglesia el camino de la perfección, concédenos vivir de su doctrina y enciende en nosotros el deseo de la verdadera santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
- 13
Bênção
O Senhor nos abençoe, nos livre de todo o mal e nos conduza à vida eterna. R. Amém.
Como rezar as Horas
- Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
- Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
- Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
- Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
- Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
- Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.