Liturgia das Horas
Ofício das Leituras
Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.
Textos próprios do dia em castelhano
O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.
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Qualquer hora do dia
Ofício das Leituras
Nossa Senhora de Guadalupe · Advento
- 1
Ofício das Leituras — Nossa Senhora de Guadalupe
Tempo litúrgico: Advento · Cor: branco · Semana 2 do Saltério · Ciclo B
- 2
Invocação inicial
V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.
- 3
Hino
castelhanoMirad las estrellas fulgentes brillar, sus luces anuncian que Dios ahí está, la noche en silencio, la noche en su paz, murmura esperanzas cumpliéndose ya. Los ángeles santos, que vienen y van, preparan caminos por donde vendrá el Hijo del Padre, el Verbo eternal, al mundo del hombre en carne mortal. Abrid vuestras puertas, ciudades de paz, que el Rey de la gloria ya pronto vendrá; abrid corazones, hermanos, cantad que vuestra esperanza cumplida será. Los justos sabían que el hambre de Dios vendría a colmarla el Dios del Amor, su Vida es su vida, su Amor es su amor serían un día su gracia y su don. Ven pronto, Mesías, ven pronto, Señor, los hombres hermanos esperan tu voz, tu luz, tu mirada, tu vida, tu amor. Ven pronto, Mesías, sé Dios Salvador. Amén. $O bien:$ ℣. Mirando a lo lejos, veo venir el poder de Dios y una nube que cubre toda la tierra. Salid a su encuentro y decidle: «Dinos si eres tú el que ha de reinar sobre el pueblo de Israel.» ℟. Mirando a lo lejos, veo venir el poder de Dios ℣. Sobre plebeyos y nobles, ricos y pobres. ℟. Salid a su encuentro y decidle: ℣. Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como un rebaño, tú que te sientas sobre querubines ℟. «Dinos si eres tú el que ha de reinar sobre el pueblo de Israel.» ℣. ¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar ℟. El que ha de reinar sobre el pueblo de Israel. ℣. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo ℟. Mirando a lo lejos, veo venir el poder de Dios y una nube que cubre toda la tierra. Salid a su encuentro y decidle: «Dinos si eres tú el que ha de reinar sobre el pueblo de Israel.»
- 4
Salmodia — Salmo 49-I: El verdadero culto a Dios
castelhanoSalmo 49-I: El verdadero culto a Dios
_Vendrá el Señor y no callará._
El Dios de los dioses, el Señor, habla: convoca la tierra de oriente a occidente. Desde Sion, la hermosa, Dios resplandece: viene nuestro Dios, y no callará. Lo precede fuego voraz, lo rodea tempestad violenta. Desde lo alto convoca cielo y tierra para juzgar a su pueblo: «Congregadme a mis fieles, que sellaron mi pacto con un sacrificio». Proclame el cielo su justicia; Dios en persona va a juzgar. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- 5
Salmodia — Salmo 49-II
castelhanoSalmo 49-II
_Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza._
«Escucha, pueblo mío, que voy a hablarte; Israel, voy a dar testimonio contra ti; Yo, Dios, tu Dios. No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de tu casa, ni un cabrito de tus rebaños; Pues las fieras de la selva son mías, y hay miles de bestias en mis montes; conozco todos los pájaros del cielo, tengo a mano cuanto se agita en los campos. Si tuviera hambre, no te lo diría; pues el orbe y cuanto lo llena es mío. ¿Comeré yo carne de toros, beberé sangre de cabritos? Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza, cumple tus votos al Altísimo e invócame el día del peligro: yo te libraré y tú me darás gloria». Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- 6
Salmodia — Salmo 49-III
castelhanoSalmo 49-III
_Quiero misericordia y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos._
Dios dice al pecador: «¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos? Cuando ves un ladrón, corres con él; te mezclas con los adúlteros; sueltas tu lengua para el mal, tu boca urde el engaño; te sientas a hablar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre; esto haces, ¿y me voy callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara. Atención los que olvidáis a Dios, no sea que os destroce sin remedio. El que me ofrece acción de gracias, ese me honra; al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios». Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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Primeira leitura
castelhanoDel libro del profeta Isaías $Is 30, 18-26 $
El Señor espera para apiadarse, aguanta para compadecerse; porque el Señor es un Dios recto: dichosos los que esperan en él. Pueblo de Sion, que habitas en Jerusalén, no tendrás que llorar, porque se apiadará a la voz de tu gemido: apenas te oiga, te responderá. Aunque el Señor te dé el pan medido y el agua tasada, ya no se esconderá tu Maestro, tus ojos verán a tu Maestro. Si te desvías a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán una palabra a la espalda: «Este es el camino, camina por él». Tendrás por impuros tus ídolos chapeados de plata y tus estatuas adornadas de oro; los arrojarás como inmundicia, los llamarás basura. Te dará lluvia para la semilla que siembras en el campo, y el grano de la cosecha del campo será rico y sustancioso; aquel día, tus ganados pastarán en anchas praderas; los bueyes y asnos que trabajan en el campo comerán forraje fermentado, aventado con bieldo y horquilla. En todo monte elevado, en toda colina alta, habrá ríos y cauces de agua el día de la gran matanza, cuando caigan las torres. La luz de la Cándida será como la luz del Ardiente, y la luz del Ardiente será siete veces mayor. Cuando el Señor vende la herida de su pueblo y cure la llaga de su golpe.
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Leitura patrística
castelhanoGuillermo de San Teodorico $Tratado sobre la contemplación de Dios 9-11 $
Tú eres en verdad el único Señor, tú, cuyo dominio sobre nosotros es nuestra salvación; y nuestro servicio a ti no es otra cosa que ser salvados por ti. ¿Cuál es tu salvación, Señor, origen de la salvación, y cuál tu bendición sobre tu pueblo, sino el hecho de que hemos recibido de ti el don de amarte y de ser por ti amados? Por esto has querido que el Hijo de tu diestra, el hombre que has confirmado para ti, sea llamado Jesús, es decir, Salvador, porque él salvará a su pueblo de los pecados, y ningún otro puede salvar. Él nos ha enseñado a amarlo cuando, antes que nadie, nos ha amado hasta la muerte en la cruz. Por su amor y afecto suscita en nosotros el amor hacia él, que fue el primero en amarnos hasta el extremo. Así es, desde luego. Tú nos amaste primero para que nosotros te amáramos. No es que tengas necesidad de ser amado por nosotros; pero nos habías hecho para algo que no podíamos ser sin amarte. Por eso, habiendo hablado antiguamente a nuestros padres por los profetas, en distintas ocasiones y de muchas maneras, en estos últimos días nos has hablado por medio del Hijo (cf. Hb 1,1), tu Palabra, por quien los cielos han sido consolidados y cuyo soplo produjo todos sus ejércitos. Para ti, hablar por medio de tu Hijo no significó otra cosa que poner a meridiana luz, es decir, manifestar abiertamente, cuánto y cómo nos amaste, tú que no perdonaste a tu propio Hijo, sino que lo entregaste por todos nosotros (cf. Rm 8,32). Él también nos amó y se entregó por nosotros (cf. Jn 13,1). Tal es la Palabra que tú nos dirigiste, Señor: el Verbo todopoderoso, que, en medio del silencio que mantenían todos los seres —es decir, el abismo del error—, vino desde el trono real de los cielos a destruir enérgicamente los errores y a hacer prevalecer dulcemente el amor. Y todo lo que hizo, todo lo que dijo sobre la tierra, hasta los oprobios, los salivazos y las bofetadas, hasta la cruz y el sepulcro, no fue otra cosa que la palabra que tú nos dirigías por medio de tu Hijo, provocando y suscitando, con tu amor, nuestro amor hacia ti. Sabías, en efecto, Dios creador de las almas, que las almas de los hombres no pueden ser constreñidas a ese afecto, sino que conviene estimularlo; porque donde hay coacción, no hay libertad, y donde no hay libertad, no existe justicia tampoco. Quisiste, pues, que te amáramos los que no podíamos ser salvados por la justicia, sino por el amor; pero no podíamos tampoco amarte sin que este amor procediera de ti. Así pues, Señor, como dice tu apóstol predilecto (1 Jn 4,10), y como también aquí hemos dicho, tú nos amaste primero; y te adelantas en el amor a todos los que te aman. Nosotros, en cambio, te amamos con el afecto amoroso que tú has depositado en nuestro interior. Por el contrario, tú, el más bueno y el sumo bien, amas con un amor que es tu bondad misma, el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo, el cual, desde el comienzo de la creación, se cierne sobre las aguas, es decir, sobre las mentes fluctuantes de los hombres, ofreciéndose a todos, atrayendo hacia sí a todas las cosas, inspirando, aspirando, protegiendo de lo dañino, favoreciendo lo beneficioso, uniendo a Dios con nosotros y a nosotros con Dios.
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Responsórios
castelhano$℣. $Muéstranos, Señor, tu misericordia. $℟. $Y danos tu salvación. $℣. $ En aquel día, el Señor vendará la herida de su pueblo y el Dios recto curará la llaga de sus golpes. Dichosos los que esperan en él. $℟. $ Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. $℟. $ Dichosos los que esperan en él. $℟. $No se retirará de ti mi misericordia ni mi alianza de paz vacilará. Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos. $℣. $Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu bien, te guío por el camino que sigues. $℟. $Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos.
- 10
Súplicas
V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.
- 11
Oração
castelhanoOração final própria do ofício
Escucha nuestra súplica, Señor, e ilumina las tinieblas de nuestro espíritu con la gracia de la venida de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
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Bênção
Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.
Como rezar as Horas
- Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
- Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
- Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
- Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
- Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
- Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.