Liturgia das Horas
Ofício das Leituras
Meditação prolongada da Palavra e dos escritos dos Padres da Igreja. Sugerida: Qualquer hora do dia. Os textos fixos (ordinário) seguem a tradição da Igreja; a oração do dia e o salmo vêm do conteúdo autorizado da liturgia diária.
Textos próprios do dia em castelhano
O hino, os salmos, a leitura, o responsório, as preces e a oração final desta hora vêm da biblioteca breviarium, cujo banco de textos está em castelhano — as seções marcadas com “castelhano” abaixo. O ordinário (invocação, Pai-Nosso, cântimos, antífonas marianas e bênçãos) está em português, por ser de domínio público.
Não existe edição oficial digital gratuita da Liturgia das Horas em português: o texto das Paulinas/CNBB tem direitos autorais. Assim que houver uma fonte licenciada em português, basta trocar o adaptador — nada mais no portal muda. Enquanto isso, nada foi inventado: onde não há fonte, mostramos apenas a referência bíblica.
Para ler em português agora, cada seção castelhana tem o botão “Traduzir para português (Brasil)”. É tradução automática, feita por máquina, e pode conter imprecisões — por isso o original permanece na tela e o aviso acompanha a tradução.
Quarta-feira da 27ª Semana do Tempo Comum
Qualquer hora do dia
Ofício das Leituras
Quarta-feira da 27ª Semana do Tempo Comum · Tempo Comum
- 1
Ofício das Leituras — Quarta-feira da 27ª Semana do Tempo Comum
Tempo litúrgico: Tempo Comum · Cor: verde · Semana 2 do Saltério · Ciclo C
- 2
Invocação inicial
V. Vinde, ó Deus, em meu auxílio. R. Senhor, vinde logo em meu socorro. Glória ao Pai e ao Filho e ao Espírito Santo, como era no princípio, agora e sempre. Amém. Aleluia.
- 3
Hino
castelhanoEstate, Señor, conmigo siempre, sin jamás partirte, y, cuando decidas irte, llévame, Señor, contigo; porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo de si yo sin ti me quedo, de si tú sin mí te vas. Llévame en tu compañía, donde tú vayas, Jesús, porque bien sé que eres tú la vida del alma mía; si tú vida no me das, yo sé que vivir no puedo, ni si yo sin ti me quedo, ni si tú sin mí te vas. Por eso, más que a la muerte, temo, Señor, tu partida y quiero perder la vida mil veces más que perderte; pues la inmortal que tú das sé que alcanzarla no puedo cuando yo sin ti me quedo, cuando tú sin mí te vas. Amén. $O bien:$ Padre: has de oír este decir que se me abre en los labios como flor. Te llamaré Padre, porque la palabra me sabe a más amor. Tuyo me sé, pues me miré en mi carne prendido tu fulgor. Me has de ayudar a caminar, sin deshojar mi rosa de esplendor. Por cuanto soy gracias te doy: por el milagro de vivir. Y por el ver la tarde arder, por el encantamiento de existir. Y para ir, Padre, hacia ti, dame tu mano suave y tu amistad. Pues te diré: sólo no sé ir rectamente hacia tu claridad. Tras el vivir, dame el dormir con los que aquí anudaste a mi querer. Dame, Señor, hondo soñar. ¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.
- 4
Salmodia — Salmo 38-I: Súplica de un enfermo
castelhanoSalmo 38-I: Súplica de un enfermo
_También nosotros gemimos en nuestro interior, aguardando la redención de nuestro cuerpo._
Yo me dije: «vigilaré mi proceder, para que no se me vaya la lengua; pondré una mordaza a mi boca mientras el impío esté presente.» Guardé silencio resignado, no hablé con ligereza; pero mi herida empeoró, y el corazón me ardía por dentro; pensándolo me requemaba, hasta que solté la lengua. «Señor, dame a conocer mi fin y cuál es la medida de mis años, para que comprenda lo caduco que soy.» Me concediste un palmo de vida, mis días son nada ante ti; el hombre no dura más que un soplo, el hombre pasa como una sombra, por un soplo se afana, atesora sin saber para quién. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- 5
Salmodia — Salmo 38-II
castelhanoSalmo 38-II
_Escucha, Señor, mi oración: no seas sordo a mi llanto._
Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? Tú eres mi confianza. Líbrame de mis inquietudes, no me hagas la burla de los necios. Enmudezco, no abro la boca, porque eres tú quien lo ha hecho. Aparta de mí tus golpes, que el ímpetu de tu mano me acaba. Escarmientas al hombre castigando su culpa; como una polilla roes sus tesoros; el hombre no es más que un soplo. Escucha, Señor, mi oración, haz caso de mis gritos, no seas sordo a mi llanto; porque yo soy huésped tuyo, forastero como todos mis padres. Aplácate, dame respiro, antes de que pase y no exista. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- 6
Salmodia — Salmo 51: Contra la violencia de los calumniadores
castelhanoSalmo 51: Contra la violencia de los calumniadores
_Yo confío en la misericordia del Señor por siempre jamás._
¿Por qué te glorías de la maldad y te envalentonas contra el piadoso? Estás todo el día maquinando injusticias, tu lengua es navaja afilada, autor de fraudes; prefieres el mal al bien, la mentira a la honradez; prefieres las palabras corrosivas, lengua embustera. Pues Dios te destruirá para siempre, te abatirá y te barrerá de tu tienda; arrancará tus raíces del suelo vital. Lo verán los justos, y temerán, y se reirán de él: «Mirad al valiente que no puso en Dios su apoyo, confió en sus muchas riquezas, se insolentó en sus crímenes.» Pero yo, como verde olivo, en la casa de Dios, confío en la misericordia de Dios por siempre jamás. Te daré siempre gracias porque has actuado; proclamaré delante de tus fieles: «Tu nombre es bueno» Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
- 7
Primeira leitura
castelhanoDe la carta a los Filipenses $Flp 2, 12-30 $
Queridos hermanos: Ya que siempre habéis obedecido, no sólo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones, así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo, mostrando una razón para vivir. El día de Cristo, eso será una honra para mí, que no he corrido ni me he fatigado en vano. Y, aun en el caso de que mi sangre haya de derramarse, rociando el sacrificio litúrgico que es vuestra fe, yo estoy alegre y me asocio a vuestra alegría; por vuestra parte, estad alegres y asociaos a la mía. Con la ayuda del Señor Jesús, espero mandaros pronto a Timoteo, para animarme yo también recibiendo noticias vuestras; porque no tengo ningún otro amigo íntimo que se preocupe lealmente de vuestros asuntos; todos sin excepción buscan su interés, no el de Jesucristo. De Timoteo, en cambio, conocéis la calidad, pues se puso conmigo al servicio del Evangelio como un hijo con su padre; éste es el que espero mandaros en cuanto barrunte lo que va a ser de mí; aunque, con la ayuda del Señor, confío en ir pronto personalmente. Por otra parte, me considero obligado a mandaros de vuelta a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de armas, al que enviasteis vosotros para atender a mi necesidad. El os echaba mucho de menos y estaba angustiado porque os habíais enterado de su enfermedad. De hecho, estuvo para morirse, pero Dios tuvo compasión de él; no sólo de él, también de mí, para que no me cayera encima pena tras pena. Os lo mando lo antes posible, para que, viéndolo, volváis a estar alegres, y yo me sienta aliviado. Recibidlo, pues, en el Señor con la mayor alegría; estimad a hombres como él, que por la causa de Cristo ha estado a punto de morir, exponiendo su vida para prestarme en lugar vuestro el servicio que vosotros no podíais.
- 8
Leitura patrística
castelhanoSan Policarpo $De la carta a los Filipenses (Caps. 9, 1-11, 4: Funk 1, 275-279) $
Os exhorto a todos a que obedezcáis a la palabra de la justicia y a que perseveréis en la paciencia; con vuestros propios ojos, en efecto, habéis contemplado una paciencia admirable no solo en los bienaventurados Ignacio, Zósimo y Rufo, sino también en muchos otros que eran de vuestra comunidad, en el mismo Pablo y en los otros apóstoles; imitadlos, persuadidos de que todos ellos no corrieron en vano, sino que anduvieron en la fe y en la justicia y ahora están en el lugar que merecieron, cerca del Señor, con el cual padecieron. Porque ellos “no amaron este mundo” presente, sino a aquel que por nosotros murió y a quien Dios, también por nosotros, resucitó. Permaneced, pues, en estos sentimientos y seguid el ejemplo del Señor, firmes e inquebrantables en la fe, amando a los hermanos, queriéndoos unos a otros, unidos en la verdad, estando atentos unos al bien de los otros con la dulzura del Señor, no despreciando a nadie. Cuando podáis hacer bien a alguien, no os echéis atrás, porque “la limosna libra de la muerte”. Someteos unos a otros y “procurad que vuestra conducta entre los gentiles sea buena; asi verán con sus propios ojos que os portáis honradamente”; entonces os podrán alabar y el nombre del Señor no será blasfemado a causa de vosotros. Porque, “¡ay de aquel por cuya causa ultrajan el nombre del Señor!” Enseñad a todos la sobriedad y vivid también vosotros según ella. Me ha contristado sobremanera el caso de Valente, que había sido durante un tiempo presbítero de vuestra Iglesia, y que ahora vive totalmente ajeno al ministerio que se le había confiado. Os exhorto también a que os abstengáis del amor al dinero y a que seáis castos y veraces. Apartaos de todo mal. El que no es capaz de gobernarse a sí mismo en estas cosas ¿cómo podrá enseñarlas a los demás? Quien no se abstiene de la avaricia se verá mancillado también por la idolatría y será contado entre los paganos que desconocen el juicio del Señor. “¿Habéis olvidado que los santos juzgarán el universo”, como dice san Pablo? No es que nada de esto haya observado y oído decir de vosotros, entre quienes trabajó el bienaventurado apóstol Pablo, quien os cita al principio de su carta. De vosotros, en efecto, se gloría ante todas las Iglesias, que entonces eran las únicas que conocían a Dios, mientras que nosotros todavía no lo habíamos conocido. Por ello, me he apenado mucho a causa de Valente y de su esposa; ¡ojalá el Señor les inspire un verdadero arrepentimiento! Con ellos debéis comportaros moderadamente: “no los tratéis como a enemigos”, al contrario, llamadlos de nuevo, como miembros sufrientes y extraviados, para salvar así el cuerpo entero de todos vosotros. Haciendo esto, os iréis edificando vosotros mismos.
- 9
Responsórios
castelhano$℣. $Mi alma espera en el Señor. $℟. $Espera en su palabra. $℟. $Poned cada vez más ahínco en ir ratificando vuestro llamamiento y elección. Si lo hacéis así, os abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. $℣. $Caminad como hijos de la luz, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas. $℟. $Si lo hacéis así, os abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. $℟. $Seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. $℟. $Dice el Señor: «Sin mí no podéis hacer nada». $℟. $Porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor.
- 10
Súplicas
V. Bendigamos a Deus, que nos falou pelas Escrituras. R. Bendito seja Deus para sempre. Peçamos ao Senhor que abra a nossa inteligência para compreender a sua Palavra. Rezemos pela Igreja, para que seja fiel depositária do Evangelho.
- 11
Oração
castelhanoOração final própria do ofício
Oh Dios, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
- 12
Bênção
Bendigamos ao Senhor. R. Graças a Deus.
Como rezar as Horas
- Comece com o sinal da cruz e a invocação “Vinde, ó Deus, em meu auxílio”.
- Reze o hino do tempo litúrgico, em voz alta ou em silêncio meditativo.
- Percorra a salmodia com calma: cada salmo é uma resposta da Igreja à Palavra.
- Depois da leitura breve, guarde alguns instantes de silêncio.
- Recite o cântico evangélico (Benedictus, Magnificat ou Nunc dimittis) de pé, se possível.
- Conclua com as preces, o Pai Nosso, a oração do dia e a bênção.